2026 impone los mayores retos para la logística en Colombia

Los costos logísticos, la presión del cliente y la digitalización obligan a las empresas a transformar su operación para competir en un mercado cada vez más exigente.

 


¿Qué está pasando con la logística en Colombia cuando casi una sexta parte de cada peso facturado se va en mover, entregar y cumplir?

La respuesta está en tres tendencias que ya están redefiniendo la forma en que las empresas compiten y sobreviven.


Cada entrega a tiempo refleja mucho más que eficiencia operativa: habla de decisiones estratégicas, presión de costos y expectativas humanas cada vez más altas. En Colombia, la logística dejó de ser un área de apoyo para convertirse en el corazón del negocio, en un contexto donde la tecnología y la velocidad marcan la diferencia.

De acuerdo con la última Encuesta Nacional de Logística, las empresas del país destinan en promedio 15,6 pesos de cada 100 que facturan a actividades logísticas. Esta cifra confirma el peso que tienen estas operaciones en el desempeño empresarial, en un entorno que sigue enfrentando desafíos asociados a la transformación digital y la automatización, factores que continuarán siendo determinantes de cara a 2026.

La logística, un costo crítico que ya define la competitividad.

El estudio evidencia, además, un avance progresivo en digitalización. Actualmente, el 23,4% de las empresas encuestadas ya utiliza herramientas de rastreo y seguimiento de pedidos en sus procesos logísticos, mientras otras comienzan a apoyarse en el uso de datos, automatización y trazabilidad para reducir tiempos y mejorar la calidad del servicio.

Juan Angel, Country Manager de Colombia para Drivin, analiza:

‘‘La logística está entrando en un ciclo en el que la eficiencia deja de ser una ventaja competitiva y se convierte en un requisito mínimo para sobrevivir. El 2026 traerá un escenario aún más exigente: más competencia por precio, clientes que esperan más inmediatez, presión por sostenibilidad y una aceleración operativa la cual pueden alcanzar las empresas con el aprovechamiento de la tecnología’’.

Según Angel, estas señales no son modas pasajeras, sino advertencias claras sobre la evolución de las cadenas de suministro. Anticiparse con datos, tecnología y procesos escalables será clave para crecer sin perder control.

Las claves que marcarán la logística empresarial en 2026.

En ese escenario, el experto identifica tres tendencias que marcarán la logística empresarial en el corto plazo:

Priorizar la visibilidad real de toda su operación.

Se estima que más del 70% de los retrasos logísticos podrían evitarse con sistemas capaces de detectar anomalías en tiempo real. Para 2026, la visibilidad ya no se limitará al rastreo de pedidos: el foco estará en la visibilidad predictiva, con herramientas que permitan alertar sobre posibles retrasos, desvíos, sobrecostos o riesgos antes de que se materialicen, reduciendo impactos operativos y financieros.

Adoptar IA para decidir más rápido.

La inteligencia artificial será protagonista no tanto por automatizar la operación, sino por elevar la calidad de las decisiones. En 2026, su aplicación se concentrará en la optimización dinámica de rutas frente a variables como tráfico, clima o bloqueos; en la predicción de la demanda y los volúmenes de despacho; y en recomendaciones orientadas a reducir costos logísticos por kilómetro, hora o vehículo, en tiempo real.

Experiencia del cliente y logística ultrarrápida.

El crecimiento del comercio electrónico y la expectativa de entregas más rápidas —el mismo día, al día siguiente o incluso en ventanas de una a dos horas— están acelerando la adopción de modelos de logística hiperlocal. Micro-almacenes urbanos, dark stores y centros de distribución de proximidad ganan relevancia.

Según proyecciones de crecimiento del retail digital (GPC+1), esta tendencia seguirá expandiéndose en 2026, impulsada por consumidores que ya no solo priorizan el precio, sino también la rapidez, la conveniencia y la flexibilidad.

En este contexto, datos de McKinsey indican que la implementación de inteligencia artificial en el transporte puede reducir entre un 5% y un 15% los costos logísticos, dependiendo del nivel de madurez tecnológica.

Para el sector, esto refuerza una conclusión clara: la logística dejó de ser vista únicamente como un gasto operativo y se consolidó como una inversión estratégica para construir operaciones más inteligentes, escalables y sostenibles, en un mercado que avanza aceleradamente hacia su digitalización.


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