Videovigilancia avanza hacia sistemas predictivos y automatizados

Las cámaras de seguridad comienzan a asumir funciones de identificación y análisis que antes no formaban parte del registro tradicional de imágenes.
La incorporación de inteligencia artificial impulsa sistemas capaces de reducir falsas alarmas, seguir personas y generar alertas oportunas.
La videovigilancia avanza hacia sistemas capaces de interpretar eventos y no solo registrar imágenes, con inteligencia artificial aplicada a la identificación de personas, vehículos y, en determinados escenarios, animales.
La evolución tecnológica apunta a una seguridad más automatizada, con reconocimiento facial, seguimiento de personas, biometría y conectividad 4G para ampliar los escenarios de uso de estos sistemas.
La inteligencia artificial cambia la videovigilancia.
La incorporación de inteligencia artificial permite que las cámaras identifiquen personas, vehículos y, en determinados escenarios, animales, con el objetivo de reducir las falsas alarmas que tradicionalmente se producen ante cualquier movimiento. Además, los dispositivos pueden realizar seguimiento de una persona durante su recorrido.
“Ahora realmente las cámaras no solamente están grabando… están interpretando eventos relevantes, están reduciendo falsas alarmas y generan alertas oportunas”, afirma Paola Rojas, gerente de marketing de EZVIZ.
La evolución también apunta a sistemas capaces de reconocer rostros y asociarlos con autorizaciones de acceso. Esta tecnología permitirá identificar a las personas que ingresan a determinados espacios y establecer quién está autorizado, según explica Rojas.
En los sistemas de acceso, el uso de características biométricas busca reducir la dependencia de llaves, tarjetas y códigos. La diferencia, sostiene la ejecutiva, está en que esos elementos pueden compartirse, mientras que los rasgos biométricos son propios de cada persona.
“Porque tú todo lo puedes compartir. Pero, por ejemplo, tú no puedes compartir tu rostro ni tampoco vas a poder compartir las venas de la palma de tu mano. Entonces, sí o sí va a ser mucho más seguro en este ámbito”, explica Paola Rojas.
La conectividad amplía los escenarios de uso.
La conectividad también está ampliando los escenarios de uso de estos sistemas, con dispositivos que funcionan mediante redes 4G y otros que combinan Wi-Fi y 4G para espacios donde no existe una conexión inalámbrica estable.
Entre los escenarios mencionados están fincas, obras, zonas rurales, bodegas y espacios temporales. Algunas cámaras exteriores funcionan con batería y pueden complementarse con paneles solares, lo que permite su instalación en lugares con limitaciones de infraestructura.
En la práctica, la videovigilancia combina capacidades de identificación, seguimiento y conectividad para responder a distintos escenarios de seguridad.
La gestión de datos plantea nuevos desafíos.
La incorporación de inteligencia artificial también plantea un desafío relacionado con el manejo de la información. Para Rojas, el desarrollo de estas tecnologías debe acompañarse de educación para que los usuarios comprendan tanto su funcionamiento como la responsabilidad asociada al tratamiento de los datos.
“Antes las cámaras simplemente grababan. Entonces, ahora con el tema de inteligencia artificial, lo que nos está pasando es que, como no solamente estamos grabando, también tenemos que mantener un equilibrio entre la parte de innovación, pues la innovación tecnológica, la parte de manejo de información y de privacidad de datos”, sostiene Paola Rojas.
En el ámbito cotidiano, las cámaras también pueden utilizarse para verificar el estado de hijos, mascotas o adultos mayores que se encuentran en otros espacios, más allá de su función de prevenir robos.
De cara a los próximos años, Rojas anticipa sistemas con mayor capacidad de identificación y automatización.
“Yo lo que creo es que también que en los próximos años digamos que la seguridad va a ser un poco más predictiva, de pronto automatizada y personalizada”, afirma Paola Rojas.
La adopción de estas tecnologías no estaría dirigida exclusivamente a grandes empresas. EZVIZ apunta también a usuarios finales y pequeñas y medianas empresas, con dispositivos que buscan simplificar la instalación y el uso.
La videovigilancia avanza así desde el almacenamiento de imágenes hacia sistemas capaces de interpretar lo que ocurre, identificar personas y generar respuestas más oportunas, mientras el manejo de la información, la privacidad y la educación del usuario cobran relevancia en este proceso.
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