La pérdida de acceso y las herencias reducen el bitcoin disponible

Más de 566 BTC pasan diariamente a la llamada oferta ancestral, correspondiente a monedas inactivas durante más de una década. La cifra supera los 450 BTC que producen los mineros tras el halving de 2024.
A medida que bitcoin se consolida como activo de ahorro y tesorería en América Latina, una parte de las monedas queda fuera del circuito activo por pérdida de acceso, inactividad prolongada o problemas de sucesión. El fenómeno añade presión sobre la gestión y protección de estos activos.
Según datos de Glassnode y Fidelity Digital Assets, más de 566 BTC pasan cada día a la oferta ancestral, formada por monedas que llevan más de una década inactivas. La cifra supera los 450 BTC que producen diariamente los mineros tras el halving de 2024.
El acceso perdido reduce la oferta disponible.
La situación pone de relieve un problema asociado con la tenencia de bitcoin: parte de los fondos puede quedar inaccesible de forma permanente cuando se pierden contraseñas, se descartan dispositivos o no existe un mecanismo para transferir los activos tras el fallecimiento de su propietario.
La oferta circulante efectiva se estima entre 15,8 y 17,5 millones de monedas, por debajo de los 20 millones establecidos por el protocolo. Las posibilidades de recuperación dependen del origen de la pérdida: algunos errores de custodia pueden revertirse, mientras que los fondos de wallets de quema son irrecuperables. El 1,1 millón de BTC atribuido a Satoshi Nakamoto permanece inmóvil desde hace más de una década.
La planificación sucesoria gana relevancia en la región.
En América Latina, bitcoin se utiliza tanto como vehículo de ahorro para personas como activo de tesorería para empresas. En este contexto, la falta de planificación hereditaria y de prácticas adecuadas de custodia representa un riesgo para inversionistas que ingresan al ecosistema sin comprender completamente las implicaciones de la autocustodia.
Luis Ayala, Director General para América Latina de BitGo: «La historia más interesante del cripto en América Latina no es el precio, sino la utilidad. Bitcoin se está convirtiendo en infraestructura cotidiana para pagos, ahorro y remesas. Escalar eso de forma segura significa resolver el único problema que la autocustodia no puede resolver a escala poblacional: una clave perdida es dinero perdido para siempre. La custodia calificada elimina ese punto único de falla, de modo que el crecimiento descansa en la confianza, no en el heroísmo individual».
Las prácticas de custodia buscan evitar pérdidas permanentes.
En concreto, evitar la pérdida de bitcoin requiere no depender de un único dispositivo o contraseña, mantener copias de respaldo en al menos dos ubicaciones seguras y documentar un plan de sucesión que permita a una persona de confianza o a un abogado gestionar el acceso en caso de fallecimiento o incapacidad.
También se recomienda evitar almacenar información de acceso en dispositivos conectados a internet o en servicios de nube sin cifrado, comprobar periódicamente que las billeteras de hardware continúen siendo compatibles y funcionales, y sustituirlas antes de que fallen por obsolescencia.
Para montos significativos, el material plantea además considerar servicios de custodia calificada en lugar de depender exclusivamente de la autocustodia individual.
Bitcoin ocupa así un lugar como activo de largo plazo en portafolios institucionales y personales de la región, lo que plantea la necesidad de abordar también su protección y continuidad patrimonial. Los servicios de custodia calificada gestionan las claves privadas, la continuidad operativa y la transición patrimonial.
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