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La resistencia al agua de los celulares tiene límites que conviene conocer

La exposición al agua de mar, el cloro, el vapor y el desgaste por golpes puede comprometer la protección del dispositivo, incluso cuando cuenta con certificación IP.

 


Una caída al lavamanos, la lluvia o el contacto con el agua de una piscina pueden poner a prueba la protección de un teléfono inteligente. Sin embargo, no todas las tecnologías de resistencia ofrecen la misma cobertura ni funcionan bajo las mismas condiciones.


La resistencia al agua es una característica presente en los teléfonos inteligentes para protegerlos frente a situaciones como la exposición a la lluvia, las salpicaduras o los accidentes con líquidos. Sin embargo, contar con esta protección no significa que un dispositivo sea completamente impermeable ni que pueda utilizarse bajo el agua sin considerar sus especificaciones.

Para identificar los alcances de esta característica es necesario entender qué significa la certificación IP (Ingress Protection), un sistema que clasifica el nivel de protección de los equipos frente al ingreso de polvo y agua. Su nomenclatura está compuesta por dos dígitos: el primero corresponde a la resistencia al polvo y el segundo indica el nivel de protección frente al agua.

En el primer caso, el número 6 representa protección total contra el polvo. En el segundo, la escala contempla distintos niveles: el número 8 se asocia con la inmersión prolongada, mientras que el 9 corresponde a la resistencia frente a chorros de agua a alta presión y temperatura.

No todas las certificaciones significan lo mismo.

Una de las clasificaciones más exigentes es IP69K, que incorpora pruebas de resistencia a chorros de agua a alta presión y temperatura. La letra K proviene de una norma desarrollada originalmente para vehículos y maquinaria industrial, en escenarios de exposición más exigentes que el contacto habitual con la lluvia.

No obstante, es importante diferenciar los alcances de cada certificación. La resistencia a chorros de agua a presión no equivale, por sí sola, a una autorización para sumergir el teléfono. Para conocer si un dispositivo admite inmersión es necesario revisar las especificaciones correspondientes y las condiciones establecidas por el fabricante.

Las certificaciones también tienen límites: las pruebas de laboratorio se realizan en condiciones controladas y con agua limpia. Por eso, sus resultados no deben interpretarse como una garantía de protección frente a cualquier líquido o situación de exposición.

Otras tecnologías complementan la protección.

La resistencia al agua no depende únicamente de evitar que los líquidos ingresen al interior del teléfono. Algunas tecnologías buscan facilitar su funcionamiento cuando el equipo está expuesto a la humedad.

Una de ellas es Wet Touch, una función que permite reconocer las interacciones táctiles aunque haya gotas sobre la pantalla o el usuario tenga las manos mojadas. Esta característica resulta útil en actividades cotidianas como cocinar o utilizar el dispositivo bajo la lluvia.

Otra solución es el sistema de expulsión de agua del altavoz, que utiliza vibraciones o sonidos para ayudar a retirar el líquido acumulado después del contacto con el agua. Su propósito es contribuir a recuperar la claridad del audio.

En algunos dispositivos también existen modos específicos para utilizar la cámara bajo el agua. Estas funciones permiten recurrir a controles físicos para facilitar la captura de fotografías y videos durante la inmersión, siempre dentro de los límites de profundidad establecidos por el fabricante.

Precauciones para evitar daños.

Aunque un celular cuente con certificación de resistencia al agua, su protección requiere ciertas precauciones. Entre las recomendaciones de uso se encuentra preferir el contacto con agua dulce y evitar, en lo posible, la exposición al agua de mar o de piscinas con cloro.

También es importante no cargar el teléfono cuando esté mojado, evitar el contacto con agua caliente, vapor o jabón y comprobar que la bandeja de la tarjeta SIM esté correctamente cerrada.

Otro aspecto que debe considerarse es el desgaste del dispositivo. Los golpes y el uso prolongado pueden reducir su capacidad de protección, por lo que una certificación obtenida en condiciones de laboratorio no necesariamente representa el mismo nivel de resistencia después de un periodo de uso.

La incorporación de estas tecnologías puede observarse en algunos modelos del mercado. Xiaomi, por ejemplo, integró certificación IP69K en los REDMI Note 17 Pro Max 5G y REDMI Note 17 Pro 5G. El primero también cuenta con un Modo Submarino que, según las especificaciones del fabricante, permite la inmersión hasta dos metros de profundidad. La serie incorpora además Wet Touch 2.0 y un sistema de expulsión de agua del altavoz.

En definitiva, conocer la certificación IP, distinguir entre resistencia a salpicaduras, chorros e inmersión, y seguir las recomendaciones del fabricante permite comprender mejor los límites de protección de un teléfono inteligente. La resistencia al agua tiene condiciones específicas de uso y no equivale a una garantía de impermeabilidad absoluta.


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