Cinco prácticas para mejorar el uso de ChatGPT y Gemini

A medida que las plataformas de IA generativa amplían su alcance, la manera de formular solicitudes, aportar contexto y organizar las tareas adquiere mayor importancia para obtener resultados útiles.
ChatGPT y Gemini han ampliado el acceso a capacidades de generación y análisis de contenidos, búsqueda de información, automatización de tareas y apoyo en procesos creativos, en un momento en que ambas plataformas superan, según cifras de sus respectivas compañías, los 1.000 millones de usuarios activos mensuales.
El alcance de estas herramientas no garantiza por sí mismo que usuarios y organizaciones aprovechen todo su potencial. La utilidad de los resultados depende, en buena medida, de cómo se plantean las solicitudes, del contexto que se proporciona y de la forma en que la IA se combina con otras herramientas digitales.
Servinformación, compañía especializada en soluciones tecnológicas y transformación digital, identifica cinco prácticas para mejorar el uso de plataformas de inteligencia artificial generativa como ChatGPT y Gemini.
Instrucciones más precisas para orientar los resultados.
La forma de plantear una solicitud puede determinar el tipo de respuesta que se obtiene. Un prompt puede incluir el objetivo de la tarea, el contexto, el público al que está dirigido el resultado, el tono, el formato y las restricciones que deben tenerse en cuenta.
Una solicitud genérica, como pedir un informe sobre ventas, puede sustituirse por una instrucción que especifique la necesidad de elaborar un análisis ejecutivo para un equipo comercial, con los principales hallazgos, oportunidades y recomendaciones.
La misma lógica puede aplicarse independientemente de la plataforma utilizada: cuanto más claro sea el objetivo y el resultado esperado, mayores serán las posibilidades de obtener una respuesta alineada con la necesidad.
El contexto permite trabajar sobre información concreta.
Documentos, presentaciones, hojas de cálculo, imágenes y textos pueden aportar información de referencia para desarrollar una tarea, en lugar de depender únicamente de una instrucción general.
Un usuario puede, por ejemplo, adjuntar un documento y pedir que identifique sus principales hallazgos, compare dos versiones, extraiga información específica o transforme el contenido a otro formato.
También resulta relevante indicar qué debe hacer la herramienta con cada fuente y qué información es prioritaria para la tarea.
Esto permite orientar las herramientas hacia un resultado definido mediante instrucciones y contexto, en lugar de limitar la interacción a solicitudes generales.
Roles, herramientas y tareas por etapas.
Otra práctica consiste en pedir a la herramienta que adopte un determinado rol profesional para establecer el enfoque desde el cual debe desarrollar una tarea.
Una misma solicitud puede abordarse de manera diferente si se plantea desde la perspectiva de un analista financiero, un especialista en marketing, un profesor o un consultor de negocios.
Las plataformas de inteligencia artificial también pueden integrarse en flujos de trabajo que involucren documentos, hojas de cálculo y plataformas de colaboración, entre otras soluciones digitales.
El planteamiento busca que estas herramientas no funcionen de manera aislada, sino como parte de diferentes etapas de un proceso.
Esta combinación permite utilizarlas para analizar información, organizar contenidos, transformar datos o preparar materiales dirigidos a diferentes públicos, además de generar texto.
Cuando una actividad requiere múltiples procesos, otra alternativa es dividirla en varias solicitudes en lugar de intentar resolverla mediante un único prompt. Desglosar una tarea permite revisar los resultados de cada etapa y ajustar el siguiente paso a partir de lo obtenido.
Así, el uso de ChatGPT y Gemini puede estructurarse alrededor de objetivos definidos, información de referencia y procesos por etapas, con ajustes sucesivos según los resultados obtenidos.
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