Ecommerce pierde US$440.000 millones por fallas en pagos

La expansión de los pagos digitales está elevando la presión sobre infraestructuras financieras diseñadas hace décadas.
Un estudio de YUNO advierte que las limitaciones tecnológicas y la complejidad del ecosistema están afectando la eficiencia del ecommerce global.
El crecimiento del comercio electrónico a nivel mundial continúa acelerando la adopción de pagos digitales, pero también está exponiendo limitaciones estructurales en la infraestructura financiera que sostiene gran parte de las transacciones online.
Un informe de la fintech global YUNO 2026, titulado The Global Payment Infrastructure Playbook 2026, estima que el ecommerce mundial pierde más de US$440.000 millones al año debido a pagos rechazados erróneamente, es decir, transacciones legítimas bloqueadas por sistemas de riesgo o fallas técnicas.
Según el estudio, muchas compañías todavía operan sobre infraestructuras legacy desarrolladas hace décadas, lo que dificulta procesar transacciones de manera eficiente en un entorno marcado por la digitalización y la expansión global del comercio electrónico.
El reporte señala que decenas de billones de dólares en transacciones continúan pasando por sistemas heredados de los años 80. A esto se suma la creciente complejidad del ecosistema de pagos, donde actualmente conviven más de 1.000 métodos de pago y más de 100 redes de adquirencia con regulaciones y sistemas de autenticación distintos según cada mercado.
Complejidad del ecosistema digital.
En la práctica, esto implica que procesos aparentemente simples para el consumidor, como hacer clic en “pagar”, dependen de una red tecnológica encargada de gestionar fraude, identidad, cumplimiento regulatorio y liquidación de fondos en múltiples países.
Pese a estos desafíos, el cambio hacia métodos digitales continúa avanzando. El estudio estima que el 66% del valor del ecommerce global ya se procesa mediante pagos digitales y proyecta que esta cifra alcanzará 79% hacia 2030.
Las billeteras digitales aparecen como uno de los principales motores de este crecimiento. Actualmente representan el 49% del gasto global en ecommerce y podrían superar el 60% antes de finalizar la década, impulsadas por el comercio móvil y por consumidores más familiarizados con este tipo de pagos.
El informe también proyecta que más de tres cuartas partes de la población mundial utilizarán billeteras digitales en 2030, consolidándolas como uno de los métodos de pago predominantes dentro de la economía digital.
Orquestación y recuperación.
Frente a este escenario, más empresas están incorporando tecnologías orientadas a optimizar sus flujos de pago y reducir fricciones durante el proceso de compra. Entre ellas se encuentran las plataformas de orquestación pagos, que permiten integrar distintos proveedores, métodos de pago y redes financieras dentro de una misma infraestructura.
Según el estudio, este tipo de soluciones permite dirigir cada transacción hacia el canal con mayor probabilidad de aprobación y recuperar alrededor del 30% de los pagos fallidos mediante sistemas inteligentes de reintento y enrutamiento.
Walter Campos, General Manager Latam de YUNO, afirma:
“Hoy los pagos dejaron de ser solo una operación técnica para convertirse en un motor estratégico de crecimiento. Las empresas que logran optimizar sus flujos de pago pueden reducir fricciones, mejorar la experiencia del cliente y recuperar ingresos que antes se perdían por fallas en la infraestructura”.
Pagos e inteligencia artificial.
El informe también advierte que incluso pequeñas mejoras en las tasas aprobación pueden generar impactos significativos en los ingresos de las compañías. Según el estudio, un aumento de apenas 1% en la aprobación de pagos puede representar millones de dólares adicionales para empresas de gran escala.
Entre las tendencias identificadas para los próximos años aparecen el crecimiento de pagos instantáneos, la expansión de sistemas de pago locales y el uso de inteligencia artificial para optimizar decisiones en tiempo real dentro de las plataformas financieras.
En este contexto, la infraestructura de pagos evoluciona hacia plataformas más automatizadas e inteligentes, mientras las empresas buscan adaptarse a nuevos métodos de pago, regulaciones y cambios en el comportamiento de los consumidores digitales.
La capacidad de responder a esta complejidad operativa y tecnológica comienza a consolidarse como un factor de competitividad dentro de la economía digital.
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