Accesos obsoletos aumentan exposición a ciberataques en empresas

Permisos que permanecen activos tras cambios de cargo o salida de colaboradores pueden ampliar la superficie de ataque y facilitar accesos no autorizados a sistemas críticos.

 


Los permisos que permanecen activos sin necesidad pueden convertirse en una de las mayores fuentes de riesgo para la seguridad empresarial.

La revisión continua de accesos y privilegios se consolida como un componente clave para fortalecer la resiliencia cibernética de las organizaciones.


A medida que las organizaciones incorporan nuevos empleados, aplicaciones y terceros, también acumulan accesos y privilegios sobre recursos críticos sin mantener siempre una visibilidad actualizada de quién conserva esos permisos.

Cada cambio de cargo, proveedor o herramienta puede dejar accesos activos que la organización ya no necesita y que amplían silenciosamente su exposición a riesgos de ciberseguridad.

De acuerdo con el informe Global Cybersecurity Outlook 2025 del Foro Económico Mundial, el 62% de las organizaciones con mayor resiliencia cibernética mantiene informadas periódicamente a sus juntas directivas sobre incidentes, vulnerabilidades y riesgos de seguridad, mientras que esta práctica solo ocurre en el 29% de las organizaciones con menor resiliencia.

El estudio identifica la supervisión continua y la actualización constante de la información como factores asociados a una mejor postura de seguridad y una menor exposición a amenazas.

Accesos sin revisión.

Uno de los principales desafíos es que los accesos suelen mantenerse después de los cambios organizacionales. Empleados que cambian de función, colaboradores temporales, proveedores o antiguos socios comerciales pueden conservar permisos sobre aplicaciones, bases de datos o sistemas críticos mucho tiempo después de haber dejado de necesitarlos.

En la práctica, revisar de forma continua los privilegios ayuda a reducir la exposición derivada de accesos que ya no cumplen una función dentro de la organización.

Este fenómeno, conocido como fatiga de accesos, suele pasar desapercibido porque no genera problemas visibles en la operación diaria. Sin embargo, cada privilegio innecesario amplía la superficie de ataque y aumenta el impacto potencial de una credencial comprometida.

En algunos casos, incluso puede permitir que exempleados o antiguos socios comerciales continúen accediendo a información corporativa sensible sin que la organización sea consciente de ello.

»La gestión de privilegios se ha convertido en una pieza clave para ayudar a las organizaciones a identificar accesos excesivos, aplicar el principio de mínimo privilegio y mantener una visibilidad constante sobre quién accede a qué recursos. Más que otorgar nuevos permisos, el desafío está en revisar y ajustar los existentes de manera continua», menciona Javier Fernández, Territory Manager NOLA de BeyondTrust.

Monitoreo permanente.

La gestión de accesos no debe entenderse como una tarea puntual asociada a la incorporación o salida de personal. En entornos digitales cada vez más complejos, resulta fundamental realizar revisiones periódicas para validar que cada usuario, interno o externo, conserva únicamente los privilegios que necesita para desempeñar sus funciones.

Contar con herramientas que proporcionen visibilidad sobre identidades, privilegios y posibles rutas de escalamiento ayuda a detectar accesos obsoletos, cuentas inactivas o permisos excesivos antes de que se conviertan en un riesgo para la organización.

Gestión de identidades.

La gestión continua de accesos y privilegios adquiere mayor relevancia a medida que las organizaciones fortalecen sus estrategias de ciberseguridad para reducir la exposición derivada de permisos innecesarios y mantener un control permanente sobre las identidades que acceden a sus recursos.


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