Los datos, última línea de defensa ante una catástrofe

La redundancia geográfica, los respaldos automatizados, el cifrado y un plan de continuidad del negocio son algunas de las medidas que permiten reducir el riesgo de perder el acceso a información crítica.

 


Terremotos, inundaciones, incendios o fallas de infraestructura pueden dejar fuera de servicio los sistemas que sostienen procesos esenciales del negocio.

Por eso, mantener la información disponible y contar con respaldos que no dependan de una única ubicación física se convierte en un componente de la continuidad operativa.


Perder el acceso a los datos por contingencias imprevisibles, como una catástrofe, puede dejar a una empresa sin capacidad para operar, incluso cuando sus instalaciones permanecen en pie.

Terremotos, inundaciones, incendios o fallas de infraestructura pueden dejar fuera de servicio los sistemas que sostienen procesos esenciales del negocio. Por eso, mantener la información disponible y contar con respaldos que no dependan de una única ubicación física se convierte en un componente de la continuidad operativa.

“La centralización física de los datos es una fragilidad crítica. Cuando una inundación, un incendio o un colapso de infraestructura, causado por un terremoto, destruye o inhabilita una sede, las empresas sin respaldo real de sus datos no solo pierden archivos; pierden la capacidad de operar, facturar y atender a sus clientes, lo que en muchos casos desemboca en la quiebra definitiva”, dice Carla García, Directora de Nuevos Negocios de Zoho en América Latina.

Frente a esta vulnerabilidad, los servicios de software en la nube pueden contribuir a mantener la continuidad operativa, siempre que cuenten con mecanismos que permitan respaldar la información y mantenerla disponible aunque una infraestructura física quede fuera de servicio.

La redundancia geográfica como respaldo ante desastres.

Una infraestructura preparada para estos escenarios debe contar con alta disponibilidad y redundancia geográfica. En el caso de Zoho, la compañía señala que opera centros de datos propios en diferentes partes del mundo y que actualmente cuenta con 18 instalaciones de este tipo.

Esta distribución permite replicar y respaldar la información en múltiples regiones geográficas. Si una catástrofe natural o una falla masiva de energía afecta uno de los centros de datos, la operación puede ser redirigida hacia otro punto de la red, manteniendo disponibles los datos para el usuario.

Cinco medidas para proteger los datos.

  1. Adoptar una infraestructura en la nube con redundancia geográfica. Evitar que las copias de seguridad estén concentradas en una única ubicación física o en servidores locales permite reducir el riesgo de perder simultáneamente la información y sus respaldos ante una catástrofe.
  2. Implementar respaldos automatizados y frecuentes. Las copias de seguridad deben realizarse de manera periódica y automática para reducir la posibilidad de perder información reciente. Además, es necesario comprobar regularmente que los procesos de recuperación funcionen correctamente cuando sea necesario utilizarlos.
  3. Proteger la información mediante cifrado y autenticación. El cifrado de extremo a extremo, las políticas estrictas de privacidad y la autenticación multifactor ayudan a proteger los datos frente a accesos no autorizados, especialmente durante situaciones de crisis en las que pueden aumentar los riesgos de seguridad.
  4. Diversificar las dependencias tecnológicas. Evaluar proveedores que controlen su propia infraestructura puede reducir posibles puntos de falla en la cadena de suministro digital y limitar el impacto que una interrupción de un tercero pueda tener sobre la operación durante una emergencia.
  5. Contar con un Plan de Continuidad del Negocio. La preparación debe definir roles, accesos remotos seguros y canales de comunicación de emergencia, de modo que el equipo sepa cómo acceder a los sistemas esenciales y mantener las operaciones desde otra ubicación después de una catástrofe.

La protección también incluye privacidad y propiedad.

La protección de los datos también involucra su privacidad y propiedad. En situaciones de incertidumbre, las organizaciones necesitan garantizar que su información no sea monetizada, rastreada ni expuesta y que activos como la propiedad intelectual, los registros financieros y la información confidencial permanezcan bajo su control.


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