IA, 4G y energía solar cambian la vigilancia en el campo

La falta de conectividad y de energía eléctrica sigue limitando la vigilancia de grandes extensiones rurales, donde fincas, cultivos y explotaciones ganaderas pueden quedar fuera del monitoreo convencional.
La tecnología está abriendo nuevas posibilidades para vigilar estos espacios a distancia, incluso en lugares donde las condiciones que exige una cámara tradicional no están disponibles.
La falta de conectividad y de energía eléctrica sigue limitando la vigilancia de grandes extensiones rurales, donde fincas, cultivos y explotaciones ganaderas pueden quedar fuera del monitoreo convencional.
La tecnología está abriendo nuevas posibilidades para vigilar estos espacios a distancia, incluso en lugares donde las condiciones que exige una cámara tradicional no están disponibles.
De acuerdo con el Ministerio de Agricultura de Colombia, 30 % de los productores agropecuarios utiliza tecnologías avanzadas para la gestión de cultivos y procesos productivos.
En este contexto, la incorporación de herramientas para supervisar activos rurales representa una aplicación adicional de la transformación digital del sector.
La videovigilancia también puede utilizarse para supervisar de forma remota fincas, cultivos, explotaciones ganaderas, bodegas agrícolas y otras propiedades de gran extensión, incluso en lugares donde el acceso a internet y energía representa una dificultad.
“El campo enfrenta retos muy distintos a los de un entorno urbano. Las propiedades suelen estar distribuidas en grandes extensiones, muchas veces alejadas de redes de internet o infraestructura eléctrica. Por eso, la videovigilancia está evolucionando para convertirse en una herramienta de gestión que permite a los propietarios monitorear sus operaciones en tiempo real, reducir desplazamientos y tomar decisiones oportunamente desde cualquier lugar”, afirma Paola Rojas, gerente de marketing de EZVIZ Colombia.
Conectividad para zonas sin internet fijo
Uno de los principales obstáculos para el monitoreo rural es la disponibilidad de conectividad. En propiedades alejadas de los centros urbanos, la señal puede ser inestable o no estar disponible, lo que dificulta mantener una vigilancia continua.
Una de las alternativas contempla combinar redes 4G y Wi-Fi 6, de manera que el sistema pueda utilizar la conexión disponible según las condiciones del lugar.
Esto puede facilitar la transmisión de video y el envío de alertas en espacios como corrales, potreros, cultivos, accesos vehiculares, invernaderos y bodegas.
Más información sobre lo que ocurre en la propiedad
En una extensión rural, no todos los hechos relevantes coinciden con una alerta de movimiento. El ingreso de vehículos, la actividad en corrales y potreros, las labores alrededor de maquinaria o los movimientos dentro de una bodega pueden prolongarse durante varias horas.
Algunas tecnologías incorporan grabación continua inteligente, que combina video convencional cuando detecta actividad con secuencias en lapso de tiempo durante los periodos de inactividad. El sistema permite conservar información sobre lo ocurrido durante el día y reducir el uso de almacenamiento y energía frente a una grabación continua.
Inteligencia artificial para identificar eventos
La inteligencia artificial también puede intervenir en el análisis de las imágenes. Dependiendo del sistema, los algoritmos pueden reconocer personas y vehículos para reducir falsas alarmas, así como identificar fauna silvestre y generar alertas relacionadas con posibles riesgos para cultivos, ganado o infraestructura.
El análisis automatizado permite diferenciar determinados tipos de eventos y generar notificaciones cuando se presentan situaciones que requieren atención, en lugar de limitar el monitoreo a la detección general de movimiento.
Energía para lugares sin red eléctrica
La disponibilidad de energía es otro de los obstáculos para instalar sistemas de vigilancia en zonas rurales. Las baterías de larga duración y los paneles solares permiten alimentar dispositivos en lugares sin infraestructura eléctrica permanente, incluidos cercas perimetrales, caminos internos, cultivos, lotes y otras zonas de difícil acceso.
Entre las tecnologías disponibles para estos escenarios se encuentran sistemas que combinan conectividad 4G, Wi-Fi 6, baterías, paneles solares y funciones de inteligencia artificial. En el caso de EZVIZ, estas características hacen parte de las soluciones de videovigilancia que la compañía plantea para espacios rurales.
La combinación de conectividad móvil, análisis mediante inteligencia artificial y fuentes autónomas de energía está modificando las condiciones bajo las cuales puede instalarse videovigilancia en zonas rurales. El cambio permite llevar estos sistemas a lugares donde las limitaciones de conexión y electricidad habían dificultado su funcionamiento.
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