Madres conductoras desafían estereotipos y logran independencia con plataformas de transporte. En Colombia, el 45% de los hogares son liderados por mujeres.
Para muchas mujeres, conducir no es solo una fuente de ingresos; es una puerta a la independencia, una elección consciente y, en muchos casos, una respuesta ante situaciones adversas.
Entre recorridos, horarios escolares, tareas del hogar y tiempo personal, cada trayecto representa un esfuerzo por equilibrar su vida laboral y familiar.
Ser madre y conductora en una ciudad como Bogotá (Colombia) es recorrer caminos de doble vía: el de la movilidad urbana y el de la vida cotidiana.
Para estas mujeres, el volante no solo les permite generar dinero, sino también manejar su tiempo y aportar a la economía del hogar.
A través de plataformas como Cabify, las mujeres tienen la oportunidad de prestar servicios desde sus carros particulares, taxis tradicionales o para el segmento corporativo, lo que les otorga mayor flexibilidad en sus horarios y rutinas.
Carolina Albornoz, Gerente de Relaciones Públicas y Sostenibilidad de Cabify Colombia, asegura:
“Desde Cabify trabajamos para que más mujeres encuentren en nuestra aplicación una opción de crecimiento. Al impulsar su participación, fortalecemos una movilidad más segura, empática y representativa para todos”.
Este modelo de movilidad resulta especialmente relevante en Colombia, donde la Encuesta Nacional de Calidad de Vida 2023 del DANE reveló un histórico aumento de hogares liderados por mujeres, alcanzando los 8,2 millones, es decir, el 45,4% del total de hogares en el país.
Historias que inspiran.
La compañía, comprometida con visibilizar historias que inspiran, presenta los testimonios de Nancy, Johana, Marta y Edith: cuatro madres, cuatro mujeres al volante, que con su trabajo diario en la plataforma no solo sacan adelante a sus familias, sino que contribuyen a una movilidad más segura y eficiente en sus ciudades.
Sus relatos reflejan los desafíos y logros que enfrentan mientras equilibran el rol de conductoras y madres.
Nancy, herencia familiar.
Hace un año y medio, Nancy decidió reinventarse tras un divorcio. Decidió hacerlo al volante de un taxi, siguiendo el legado familiar que la rodeó desde pequeña, con padres y otros familiares dedicados al transporte.
Afirma que:
“Mis hijos se sienten orgullosos de mí. Ser mujer en este oficio no es fácil, pero aquí estamos, demostrándolo todos los días”.
Cada jornada empieza temprano, dejando a sus hijos en el colegio, y continúa trabajando con Cabify hasta las 4:30 p.m. Después, se dedica a su hogar y a sus hijos.
Los domingos son para la familia, cocinando, descansando o viendo películas juntos. Nancy, al volante, también enseña a su hijo mayor a seguir sus sueños, recordando que todo es posible cuando se trabaja con el corazón.
Leady: empoderada y activa.
Leady, madre de tres, comenzó como conductora después de la pandemia.
A pesar de que desde joven soñaba con manejar, nunca había tenido la oportunidad de hacerlo profesionalmente hasta entonces. Para ella, conducir se convirtió en un espacio de libertad y autonomía:
“Mis hijas me ven fuerte, empoderada. Saben que soy mamá, pero también soy trabajadora. Y eso las inspira”.
Además, Leady ha encontrado el equilibrio entre su trabajo y su bienestar personal, dedicándose al deporte y priorizando su salud.
Además, afirma que muchos usuarios se sienten más tranquilos al verla al volante, lo que le genera un profundo orgullo.
Marta, conductora de taxi desde hace 20 años en Bogotá, empezó muy joven, enfrentando la vida como madre y trabajadora:
“La tecnología hoy nos da seguridad. Con Cabify, por ejemplo, yo elijo dónde estar y a qué horas trabajar”.
Aunque ha pasado por muchas dificultades, como la falta de tiempo para ver crecer a sus hijos, Marta no se arrepiente de nada.
En su taxi, sus pasajeros la llaman “la psicóloga”, ya que siempre los escucha atentamente y está dispuesta a darles palabras de consuelo.
Edith: superación personal.
La historia de Edith comenzó con una gran tragedia: su esposo, con quien había invertido en la compra de un taxi, falleció poco después de adquirirlo.
Frente a la deuda y la responsabilidad de mantener a su familia, Edith tomó las riendas y comenzó a manejar el taxi, sin experiencia previa:
“Soy cabeza de familia, y mis hijas también lo son. Somos una cadena de mujeres luchadoras”.
Aunque el dolor por la pérdida de su esposo sigue siendo presente, Edith no olvida el sueño que compartían. Hoy, maneja con fuerza y determinación para cumplir la meta que él soñó para ella.
El futuro de la movilidad femenina en Colombia.
Las historias de Nancy, Johana, Marta y Edith no solo reflejan su determinación y fortaleza, sino también la capacidad de las mujeres para desafiar estereotipos y equilibrar responsabilidades familiares y laborales.
A través de plataformas como Cabify, estas madres conductoras encuentran una oportunidad para generar ingresos, pero también para empoderarse, ser independientes y sentirse respaldadas en su labor diaria.