Con ciencia abierta, Cebisa desafía la crisis alimentaria

Cebisa usa ciencia abierta y biotecnología ética para combatir la crisis alimentaria y fomentar soberanía, justicia social y resiliencia.
Cebisa usa ciencia abierta y biotecnología ética para combatir la crisis alimentaria y fomentar soberanía, justicia social y resiliencia. En la foto: Gabriela Jiménez, bióloga, vicepresidenta de la Comisión de Bioética de la UNESCO.

 

A propósito del Día Mundial de la Población, que se celebra cada 11 de julio, Gabriela Jiménez, bióloga, vicepresidenta de la Comisión de Bioética de la UNESCO y Ministra de Ciencia y Tecnología en Venezuela, aborda en esta entrevista el papel transformador de la biotecnología en el mundo contemporáneo y su aplicación desde el Sur Global.

¿Cuál considera que es el mayor desafío actual que enfrenta la humanidad en términos alimentarios?
La inseguridad alimentaria es una realidad abrumadora: “En 2023, el 28,9 % de la población mundial –más de 2.300 millones de personas– padecía inseguridad alimentaria moderada o grave”. Esto refleja desigualdades estructurales en el acceso económico a alimentos nutritivos y dietas saludables.

 ¿Qué papel juega la biotecnología frente a esta crisis alimentaria global?
La biotecnología puede y debe responder a las necesidades sociales. En palabras simples: es ciencia con pertinencia y justicia social. Iniciativas como Cebisa demuestran que la biotecnología, cuando es abierta y participativa, se convierte en una herramienta efectiva para construir resiliencia alimentaria.

 Hablemos de eso. ¿Qué es Cebisa?

Cebisa es el Centro Biotecnológico para la Formación en la Producción de Semillas Agámicas, una experiencia que iniciamos en Venezuela para la producción y multiplicación de semillas agámicas, especialmente de papa. Su objetivo es contribuir a la seguridad alimentaria y a la soberanía agroalimentaria, utilizando técnicas biotecnológicas y agroecológicas.

¿Por qué hablamos de eso en el contexto de la biotecnología mundial?
El Cebisa representa una ciencia abierta con acción colectiva, que articula a científicos y campesinos en un modelo horizontal de producción de semillas. Produce más de 500 mil plantas anualmente y maneja más de 80 variedades de papa adaptadas a distintos pisos altitudinales, todo con eficiencia energética y uso racional del agua.

 ¿Cuál es el enfoque metodológico que sustenta a Cebisa?
Un enfoque holístico. Cebisa integra técnicas como la embriogénesis somática, la aeroponía y el cultivo de meristemos, pero también promueve la formación horizontal y la transferencia de conocimientos. Es ciencia ciudadana en acción.

 ¿Qué principios éticos atraviesan esta visión de la biotecnología?
La ciencia no puede reducirse a una lógica técnica. Necesitamos una biotecnología con orientación ética hacia el bien común, que enfrente el calentamiento global, la pérdida de biodiversidad y las injusticias alimentarias desde una perspectiva social, cultural y humanista.

 ¿Qué rol desempeña el Estado en este tipo de iniciativas?
Fundamental. Sin políticas públicas que prioricen el conocimiento como derecho colectivo y la agricultura como fuente de soberanía, proyectos como Cebisa serían inviables. La infraestructura, el financiamiento y la articulación interinstitucional son condiciones estructurales indispensables.

 ¿Qué lecciones ofrece Cebisa para otros países del denominado Sur Global?
Cebisa es un modelo replicable. Ofrece aprendizajes participativos y pertinentes para otras regiones donde el hambre y la desigualdad también son urgencias. Es un ejemplo de cómo la investigación y el empoderamiento popular pueden transformar realidades.

 ¿Podemos hablar de soberanía alimentaria como una conquista científica?
Sí. La soberanía alimentaria se alcanza cuando el conocimiento se libera y se pone al servicio del pueblo.

 ¿Cuál es el vínculo entre biotecnología y justicia social?
Directo. La biotecnología que defendemos no busca monopolios, sino autonomía tecnológica y bienestar colectivo. Es un instrumento para democratizar la producción de alimentos y enfrentar las desigualdades desde la raíz.

 Finalmente, ¿cómo define usted la biotecnología del futuro?
Como una ciencia abierta, ética, soberana y profundamente humana. Una biotecnología que, como Cebisa, no solo produce semillas, sino que siembra esperanza en los territorios.

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