Ciberseguridad, la base olvidada en la carrera por la IA

Aunque las organizaciones se apresuran a adoptar inteligencia artificial (IA), muchas lo hacen sin integrar adecuadamente la ciberseguridad en sus estrategias.
Expertos advierten que esta omisión puede comprometer no solo los datos, sino también la confianza del consumidor y la continuidad del negocio.
El desarrollo acelerado de la IA no puede desligarse de una arquitectura de seguridad sólida. Así lo evidencia el estudio EY Responsible AI Pulse Survey, según el cual el 75% de los CEO cree que su uso de IA está alineado con las expectativas éticas de los consumidores, pero solo el 35% de los usuarios está de acuerdo.
Además, el AI Sentiment Index de EY revela que, aunque el 82% de las personas ya utiliza IA, apenas el 57% se siente cómodo con ella. Las principales preocupaciones son la seguridad de los sistemas (64%) y la privacidad de los datos (61%).
Gobernanza aún débil.
El mismo estudio muestra que la implementación de la IA avanza más rápido que la capacidad de gobernarla. Solo el 20% de los ejecutivos considera que su organización tiene marcos de gobernanza sólidos, y apenas un 9% cuenta con controles específicos de ciberseguridad para modelos de IA.
Cuando se construyen sistemas de IA sin integrar protección de datos, controles de acceso, trazabilidad y auditoría desde el diseño, las organizaciones se exponen a fallas y vulnerabilidades que pueden afectar negativamente la confianza del público.
IA sin seguridad.
En Colombia, la desconexión entre innovación tecnológica y ciberseguridad es particularmente evidente. El estudio “Prioridades de las Juntas Directivas 2025” elaborado por EY revela que, aunque la innovación y las tecnologías emergentes ocupan el segundo lugar entre las prioridades de las juntas, la ciberseguridad aparece en la octava posición.
Aún más llamativo: el 95% de las juntas prioriza el uso de IA para capturar oportunidades de mercado y mejorar la eficiencia, por encima de la mitigación de riesgos.
Desde una mirada técnica, esta brecha es preocupante. Cada nuevo modelo de IA amplía la superficie de ataque: desde APIs expuestas hasta datos sensibles mal gobernados.
La urgencia por integrar estos sistemas en entornos híbridos o multicloud también plantea nuevos desafíos. ¿Qué tan preparados están estos entornos para resistir amenazas o contener fugas de datos?
Diseño seguro desde el inicio.
La creciente adopción de GenAI y agentes de IA que interactúan con múltiples aplicaciones añade complejidad y riesgo. La seguridad no puede añadirse al final del proceso: debe integrarse desde el entrenamiento del modelo, pasando por la validación de datos, controles de acceso, gestión de identidades y monitoreo posterior al despliegue.
Cada fase del ciclo de vida de la IA debe contemplar mapas de riesgos, mecanismos de defensa activa y planes de respuesta ante incidentes.
El estudio también señala fallas en la supervisión directiva:
El 53% de las juntas reconoce dedicar poco tiempo a la ciberseguridad.
El 38% afirma recibir menos información de la necesaria.
Solo el 13% cree que el CISO tendrá mayor protagonismo en las reuniones durante este año.
Esta falta de madurez en la supervisión incrementa el riesgo de implementaciones inseguras, ausencia de monitoreo y mayor exposición a ataques avanzados.
Expertos en ciberseguridad coinciden en que la IA no es segura por defecto ni responsable sin un diseño robusto. Frente a esta brecha, proponen cinco recomendaciones técnicas esenciales:
1) Seguridad desde el diseño: incluir controles de seguridad desde la arquitectura inicial del modelo hasta su implementación.
2) Gobernanza técnica clara: definir responsabilidades específicas en equipos de tecnología y seguridad.
3) Controles específicos para IA: aplicar mecanismos de autenticación, monitoreo y respuesta adecuados al comportamiento de los modelos.
4) Validación continua de datos: asegurar la calidad, legalidad y trazabilidad de los datos utilizados.
5) Simulación de escenarios adversos: realizar pruebas de estrés y simulacros de ciberataques regularmente.
Así lo analiza Gustavo Díaz, Socio Líder de Servicios Financieros en EY Colombia y Líder en Ciberseguridad para el sector financiero de EY Latinoamérica:
“Sin confianza, no hay innovación sostenible. La inteligencia artificial tiene el poder de transformar industrias, pero solo si se construye sobre una base de seguridad robusta. No se trata únicamente de proteger datos, sino de preservar la confianza del consumidor, la continuidad del negocio y la integridad del ecosistema digital. En un entorno donde cada avance tecnológico puede ser una oportunidad o una amenaza latente, la ciberseguridad no puede ser una opción tardía: debe ser el punto de partida”
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