De código a comandos: así está cambiando el rol del programador

La IA reconfigura el desarrollo de software y exige nuevas habilidades técnicas, estratégicas y colaborativas en los equipos de programación.

 


El Día del Programador, celebrado el 12 de septiembre, recuerda el valor fundamental del byte en la informática, pero en pleno auge de la transformación digital y la inteligencia artificial (IA), el rol del programador está experimentando una evolución profunda.

Lejos de quedar obsoleto, este perfil profesional se vuelve más necesario que nunca, aunque con habilidades muy distintas a las de hace una década.

La IA, desarrollada por programadores para transformar el mundo, está también revolucionando la industria del software.

En Latinoamérica, a pesar de la creciente preocupación por la automatización, la demanda de programadores no solo se mantiene sino que se intensifica. Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la región podría enfrentar un déficit de hasta 1,2 millones de profesionales en programación.

Este escenario exige un cambio acelerado en las habilidades requeridas. Según expertos, el talento necesario debe alinearse con las exigencias de la nueva era digital. Las cuatro competencias que marcarán el futuro son:

1. Arquitecto de IA: el diseñador de sistemas inteligentes.

Este rol estratégico se encarga de diseñar sistemas basados en agentes inteligentes que cumplen con objetivos claros y éticos, manteniendo la supervisión humana en el desarrollo. Gastón Milano, CTO de Globant Enterprise AI, señaló:

“El rol de la programación está experimentando un cambio profundo. Antes, creábamos programas escribiendo cada línea de código manualmente. Luego, la aparición del Machine Learning le permitió a las máquinas aprender y tener más autonomía en la resolución de tareas. Ahora, los programadores, a través de las plataformas de IA modernas (LLMs) como Copilot, Globant CODA, o chatbots, le piden directamente a la computadora lo que necesitan, simplificando tareas complejas a través de la conversación. Los ingenieros de software se han convertido en orquestadores de ecosistemas de desarrollo impulsados por IA”.

2. Inner Sourcing y Estudios: construyendo una biblioteca de conocimiento colectivo.

La práctica de “inner sourcing”, que implica compartir código, recetas de prompts y buenas prácticas dentro de las empresas, crea una especie de “Biblioteca de Alejandría” digital.

Este repositorio de conocimiento colectivo es un activo estratégico que fomenta la innovación y la mejora continua más allá de la rotación de personal.

3. Asociaciones con el Ecosistema: colaboración para la innovación.

Para mantenerse a la vanguardia en IA, la colaboración con gigantes tecnológicos es clave. Globant, por ejemplo, ha formado alianzas estratégicas con OpenAI, Microsoft, Google Cloud, AWS y NVIDIA.

Estas asociaciones combinan las mejores herramientas y capacidades para ofrecer soluciones personalizadas y competitivas en el mercado.

4. Innovación y Gobernanza: equilibrando creatividad y responsabilidad.

La innovación debe ir acompañada de una gobernanza clara para minimizar riesgos y garantizar soluciones éticas y útiles. La supervisión constante y la retroalimentación permiten mejorar continuamente la eficiencia y el alineamiento con las necesidades del cliente.

La llegada del Software 3.0 representa un cambio radical: ya no se trata solo de escribir código, sino de entrenar modelos de IA y, ahora, simplemente de pedir a la computadora lo que se necesita.

Lo que hace unos años parecía utópico hoy es una realidad que impulsa a programadores y empresas a adaptarse para no quedarse atrás.


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