¿Está la IA a punto de explotar o madurar?

¿Estamos ante una nueva burbuja tecnológica?
¿O la inteligencia artificial marcará un camino más sólido que el de las puntocom?
Desde noviembre de 2022, la explosión de la inteligencia artificial (IA) ha transformado los mercados tecnológicos y generado expectativas enormes entre inversores y empresas. Pero, más allá de cifras y titulares, lo que está en juego es cómo esta ola disruptiva impactará la economía y nuestras vidas cotidianas.
A diferencia de la burbuja puntocom a finales de los 90, los expertos advierten que el auge de la IA se sustenta en fundamentos más sólidos y menos riesgos especulativos.
Alison Porter, analista y gestora de cartera de Janus Henderson, asegura:
“Consideramos que la IA es la cuarta ola tecnológica. Cada oleada ha conectado secuencialmente a más personas y dispositivos, y ha requerido una inversión cada vez mayor”.
Olas vs temas tecnológicos.
Porter distingue entre “temas” tecnológicos como la impresión 3D o los vehículos eléctricos, con mercados limitados, y “olas” tecnológicas como la IA, que generan un impacto transversal en toda la economía.
Estas olas requieren inversiones en múltiples capas: desde silicio, informática y almacenamiento hasta redes, software, dispositivos, energía y conectividad.
Lecciones de las puntocom.
El colapso de las puntocom, en cambio, tuvo un detonante concreto: el efecto Y2K, el cambio de milenio que obligó a reemplazar sistemas informáticos heredados.
El gasto masivo generado por este efecto, sumado a inversiones especulativas y fraudes contables, terminó inflando artificialmente la burbuja. La IA, por su parte, se desarrolla con valoraciones más disciplinadas y un respaldo financiero sólido de grandes empresas tecnológicas.
Financiación y regulación actual.
Factores geopolíticos y estructuras de capital distintas también marcan la diferencia. Porter señala:
La financiación mediante capital privado y crédito para inversiones en IA ha sido muy sólida. Diecinueve empresas de IA han recaudado 65.000 millones de dólares este año, por lo que, con este nivel de financiación privada disponible, hay pocos incentivos para salir a bolsa prematuramente, como se evidencia en el mercado de ofertas públicas iniciales (OPI) actual en comparación con la era de Internet.
Las estrategias de WorldCom condujeron a un gasto agresivo en fusiones y adquisiciones y el gasto de la empresa era una mezcla de gasto agresivo y genuino, pero también de un fraude contable masivo (más de 11.000 millones de dólares estadounidenses) con el que otras empresas de la época intentaban competir, creando una demanda artificialmente inflada.
A finales de la década de 1990 y principios de la de 2000, la globalización se aceleró, impulsada por acuerdos comerciales históricos, pero, por el contrario, 2025 se ha caracterizado por un cambio en la política comercial, el aumento de los aranceles y un enfoque en la localización de la fabricación, así como en la soberanía de los datos.
Según la analista, estas diferencias hacen que la IA tenga un potencial de crecimiento con altibajos, generando rendimientos importantes acompañados de volatilidad, en lugar de un estallido abrupto como el de Internet en 2000. Porter concluye aclarando que:
“A pesar de los paralelismos con la era puntocom en términos de niveles de gasto y disrupción, es más probable que esta ola evolucione y madure”.
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