Diciembre pone a prueba la gestión del agua en Colombia

¿Qué hacen las empresas cuando el agua escasea y la demanda no espera?
Diciembre avanza y, detrás de la temporada alta, hay una carrera silenciosa por asegurar cada gota.
El agua se ha convertido en una preocupación cotidiana para muchas empresas en Colombia. En pleno diciembre —un mes de alta producción y menor régimen de lluvias—, el sector empresarial acelera decisiones para evitar interrupciones en su operación, en un contexto de volatilidad climática y recuperación hídrica aún frágil en varias regiones del país.
Si bien los embalses del Sistema Interconectado Nacional (SIN) reportaron recientemente un nivel del 84,6 %, esta cifra no garantiza agua disponible para todos los sectores productivos.
La disponibilidad real depende de condiciones locales de captación y distribución, lo que ha llevado a muchas compañías a fortalecer su gestión del recurso hídrico para responder a la demanda de fin de año sin aumentar su consumo.
Gestión más estratégica.
En este escenario, la gestión del agua ha dejado de verse únicamente como una medida de contingencia y se consolida como un elemento estratégico.
Para las empresas, anticiparse a posibles restricciones hídricas permite asegurar la continuidad operativa, optimizar costos y responder a las crecientes exigencias ambientales, incluso mientras la temporada de mayor actividad ya está en marcha.
Tres líneas de acción.
Con ese objetivo, varias organizaciones están implementando tres líneas de acción principales:
La primera es la eficiencia y reutilización. Cada vez más compañías incorporan sistemas de tratamiento y reúso de aguas residuales para destinarlas a procesos no potables, como limpieza, enfriamiento, sanitarios o riego, una práctica asociada a los principios de la economía circular del agua.
La segunda es la optimización operativa. Algunas industrias aplican sistemas de gestión automatizada para analizar los flujos de entrada y salida de agua, lo que les permite reducir entre un 17 % y 20 % la captación de agua fresca y reutilizar una parte significativa de sus efluentes.
La tercera es el fortalecimiento interno de la gestión. La variable hídrica se integra de manera más sistemática en la planificación anual, lo que facilita anticipar escenarios de escasez y ajustar planes de producción, riego, limpieza y mantenimiento durante este mes de alta demanda.
Visión regional.
Juan Pablo Contreras, Market líder de la unidad de tratamiento de aguas para la Industria Latin America Sur y Central (LASC) y Cluster Lider para Colombia en Ecolab, analiza:
“En estas épocas la mayoría de las empresas tienen que aumentar la producción, por eso la implementación de tecnologías para el tratamiento y reutilización del agua, y el monitoreo en tiempo real, pueden ser grandes aliados para generar menos huella hídrica en diciembre. Desde nuestra compañía, podemos ser aliados de las diferentes industrias para promover menos dependencia de nuevos recursos”.
Este enfoque coincide con lo planteado en el informe The Circular Water Economy in Latin America (OCDE, 2025), que señala la economía circular del agua —basada en eficiencia, tratamiento y reúso— como una de las vías más viables para que el sector privado mantenga su productividad sin profundizar la crisis hídrica en la región.
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