HoneyMyte refuerza malware para espionaje silencioso de redes

No todos los ciberataques buscan causar caos inmediato. Algunos prefieren el silencio.
Una investigación reciente expone cómo el espionaje digital se infiltra en la rutina diaria de las organizaciones.
El espionaje digital ya no entra por la fuerza: se sienta, observa y aprende. Esa es la inquietante realidad detrás de nuevas campañas de ciberespionaje detectadas por Kaspersky, en las que un grupo avanzado de amenazas persistentes (APT), conocido como HoneyMyte, perfeccionó sus herramientas para vigilar la actividad diaria de los usuarios dentro de redes corporativas sin levantar sospechas.
La compañía reveló que el grupo fortaleció su principal herramienta maliciosa, CoolClient, ampliando sus capacidades para monitorear de forma detallada el comportamiento de los usuarios en sistemas comprometidos. Las campañas se enfocan especialmente en entidades gubernamentales y organizaciones estratégicas, donde la información manejada resulta crítica.
Vigilancia invisible.
Según investigadores del Equipo Global de Investigación y Análisis de Kaspersky (GReAT), CoolClient ahora puede monitorear el portapapeles y realizar un seguimiento de las aplicaciones en uso, lo que permite recopilar datos como títulos de ventanas activas, procesos asociados, así como fecha y hora de cada actividad.
Con esta información, los atacantes pueden reconstruir con precisión el contexto operativo en el que los empleados manipulan datos sensibles.
Otra de las capacidades detectadas es el robo de credenciales de proxies de red, información clave para controlar el acceso a internet en empresas y organismos. Se trata de una técnica nunca antes observada en el malware de HoneyMyte, que amplía significativamente su capacidad para desplazarse dentro de redes corporativas de manera sigilosa.
Herramientas legítimas.
Las investigaciones también indican que CoolClient suele instalarse como backdoor, en conjunto con otras variantes de malware como PlugX y LuminousMoth.
Para ejecutar los ataques, el grupo aprovecha un método que utiliza archivos legítimos y firmados digitalmente, lo que complica su detección por parte de soluciones de seguridad tradicionales. Entre 2021 y 2025, HoneyMyte abusó de programas auténticos de distintos fabricantes y, en campañas más recientes, empleó una aplicación firmada de un proveedor de software empresarial.
En paralelo, los atacantes utilizaron scripts automatizados para recolectar información del sistema, extraer documentos internos y robar credenciales almacenadas en navegadores web. Durante la fase posterior al ataque, los expertos identificaron además una nueva versión de malware especializado diseñada para robar contraseñas de Google Chrome, con similitudes técnicas respecto a herramientas usadas en campañas previas de espionaje.
Espionaje prolongado.
Este tipo de ataques representa un riesgo elevado para las organizaciones porque no busca generar un impacto inmediato o visible, sino permanecer oculto durante largos periodos. Al operar con herramientas legítimas y técnicas silenciosas, los atacantes pueden observar hábitos de trabajo, recolectar información estratégica y extraer datos de forma progresiva, actuando desde dentro como si fueran usuarios autorizados.
Leandro Cuozzo, analista de Seguridad en el Equipo Global de Investigación y Análisis para América Latina en Kaspersky, alerta sobre esta amenaza:
“Lo más preocupante de estas campañas no es solo lo técnico, sino también el cambio de enfoque en la forma de espiar. Estamos viendo ataques diseñados para observar silenciosamente cómo trabajan las personas dentro de una organización: qué aplicaciones usan, qué información copian, qué credenciales manejan y cómo se mueven dentro de la red. Esto convierte a los empleados y a sus hábitos digitales en una fuente constante de inteligencia para los atacantes. Para las empresas, el riesgo ya no se limita a una filtración puntual, sino a la pérdida progresiva de información estratégica, credenciales y contexto operativo, muchas veces sin señales evidentes de intrusión”.
Frente a este panorama, los especialistas recomiendan a las organizaciones mantener una vigilancia constante ante señales de espionaje digital, como comportamientos inusuales en los equipos, accesos inesperados a información sensible, uso atípico de programas legítimos o movimientos de datos que no se corresponden con las tareas habituales.
También sugieren verificar qué programas autorizados y archivos pueden ejecutarse, ya que muchos ataques avanzados ingresan mediante software legítimo que no debería estar activo en los sistemas.
A esto se suma la importancia de contar con herramientas de detección que permitan identificar actividades anómalas en tiempo real y responder antes de que la información crítica se vea comprometida.
El apoyo de servicios de seguridad gestionada, como detección y respuesta administradas o respuesta a incidentes, puede resultar clave para investigar ataques complejos y contener amenazas a tiempo, especialmente en organizaciones con recursos limitados.
Finalmente, el uso de inteligencia de amenazas permite fortalecer la toma de decisiones al aportar contexto sobre riesgos activos y anticipar escenarios antes de que escalen a incidentes mayores.
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