Ciudadanos piden estándar vehicular para mejorar el aire en Colombia

¿Qué puede hacer la ciudadanía cuando el aire que respira afecta su salud todos los días?
Más de mil personas ya enviaron un mensaje al Gobierno colombiano sobre el futuro del transporte y la calidad del aire.
En una ciudad donde millones de personas respiran aire contaminado a diario, la preocupación dejó de ser solo una estadística para convertirse en una acción colectiva. Más de mil ciudadanos firmaron una petición pública que busca impulsar cambios en la tecnología de los vehículos que ingresan a Colombia, con el objetivo de reducir emisiones contaminantes y proteger la salud de la población.
La iniciativa surge en un contexto preocupante: en Colombia, 99,3 % de la población respira aire contaminado, una situación con efectos directos en la salud pública, la calidad de vida y la economía urbana.
Solo en Bogotá, los costos asociados a la mala calidad del aire superan los 4 billones de pesos anuales entre gastos de salud, pérdida de productividad y muertes prematuras.
Proyección urbana ciudadana.
Las firmas fueron entregadas públicamente a tomadores de decisión, representantes institucionales y ciudadanía durante la proyección urbana RESPIRA LA VERDAD, una intervención de pedagogía ciudadana que llevó mensajes sobre la calidad del aire a tres de las principales vías de Bogotá mediante proyecciones visuales de gran escala en el espacio público.
La intervención buscó acercar información basada en evidencia a miles de personas en sus recorridos cotidianos y visibilizar la preocupación social frente a la contaminación del aire y la necesidad de avanzar en soluciones estructurales.
La petición plantea que Colombia adopte un estándar de eficiencia energética vehicular, una regulación tecnológica orientada a mejorar la tecnología de los vehículos que ingresan al país. La medida ya existe en otros mercados de la región, como Chile, México y Brasil, donde se han implementado políticas para modernizar el parque automotor.
Brecha tecnológica regional.
Mientras estos países han avanzado en la modernización tecnológica de sus vehículos, en Colombia aún se permite la entrada de tecnologías vehiculares antiguas que en otros mercados fueron superadas hace más de dos décadas.
Alejandra Ucrós, directora de programas de Movilizatorio, explica:
“La preocupación por la calidad del aire no es sólo técnica, es una preocupación ciudadana. Las más de mil firmas que entregamos reflejan el respaldo social a medidas que permitan reducir la contaminación y proteger la salud de las personas”.
Durante la proyección también se presentaron datos sobre la magnitud del problema, los efectos en la salud y los costos económicos asociados, así como evidencia sobre el impacto del transporte en la calidad del aire.
Para Carol Bernal. Presidenta de la asociación colombiana de salud pública:
“La contaminación del aire representa uno de los mayores riesgos para la salud pública en el mundo. La evidencia muestra que avanzar hacia sistemas de transporte menos contaminantes es una de las medidas más efectivas para reducir enfermedades y muertes asociadas a la mala calidad del aire”.
Impacto económico y sanitario.
Además de los impactos ambientales y sanitarios, la discusión también incluyó el componente económico. Los datos presentados durante la jornada indican que recorrer largas distancias en un vehículo a gasolina puede costar hasta el doble que hacerlo en un vehículo eléctrico, mientras que tecnologías más eficientes permiten reducir significativamente los costos por kilómetro y mantenimiento.
Alejandra Ucrós indica además:
“Se estima que la adopción de políticas orientadas a reducir la contaminación proveniente de los combustibles fósiles podría evitar cerca de 6,7 millones de muertes al año en el mundo. Apostar por tecnologías vehiculares más eficientes no solo es una decisión ambiental, sino una inversión en salud pública y bienestar social”, señaló Alexander Salazar. Miembro de la asociación colombiana de salud pública. La ciudadanía está enviando un mensaje claro: queremos vehículos que contaminen menos, que cuiden nuestra salud y que representen un futuro más sostenible para el país. Ahora es el momento de que las decisiones públicas estén a la altura de esa demanda social”.
La acción ciudadana también buscó conectar evidencia técnica con participación pública y aportar elementos al debate sobre calidad del aire, modernización vehicular y regulación ambiental en Colombia.
El mensaje central de la jornada fue que el respaldo ciudadano a medidas para mejorar la calidad del aire ya está sobre la mesa, y ahora el desafío pasa por las decisiones institucionales que puedan traducir esa demanda en políticas concretas.
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