¿Qué ocurre con las baterías de vehículos eléctricos tras su vida útil?

Las baterías pueden conservar entre el 70% y el 80% de su capacidad después de su uso automotriz, permitiendo reutilizar materiales en nuevas cadenas de producción.

 


El crecimiento de los vehículos eléctricos está impulsando nuevas preguntas sobre el destino de sus baterías.

Geely destacó el papel de la reutilización y reciclaje de baterías dentro de la economía circular del sector automotor.


La expansión de la movilidad eléctrica está trasladando el foco ambiental más allá de las emisiones y hacia el ciclo de vida completo de los vehículos. En ese contexto, Geely destacó el papel de la reutilización y reciclaje de baterías dentro de los modelos de economía circular asociados a la electrificación.

Así lo analiza Diego Zárate, Gerente General de Geely Colombia:

“Cuando hablamos de movilidad eléctrica, la conversación no termina en cero emisiones. Empieza ahí, pero se extiende a todo el ciclo de vida del vehículo. La batería no es un residuo: es un activo que puede reutilizarse, reciclarse y reintegrarse a la cadena productiva”.

La compañía explicó que las baterías de vehículos eléctricos no se desechan cuando dejan de ser óptimas para uso automotriz. Después de varios años de operación, suelen conservar entre el 70% y el 80% de su capacidad, lo que permite extender su vida útil en nuevas aplicaciones antes de entrar en procesos de reciclaje.

Entre esos usos se incluyen sistemas de almacenamiento de energía para hogares, respaldo de redes eléctricas e integración con fuentes de energía renovable.

Esto permite prolongar la utilidad de las baterías durante años adicionales antes de avanzar hacia procesos de recuperación de materiales críticos utilizados en su fabricación.

Reciclaje y reutilización.

Según datos de la International Energy Agency, los procesos actuales de reciclaje pueden recuperar hasta el 95% de materiales como níquel, cobalto y cobre, además de más del 80% del litio, dependiendo de la tecnología utilizada.

La recuperación de estos materiales permite reincorporarlos a nuevas cadenas de producción de baterías, reduciendo la necesidad de extracción minera y disminuyendo el impacto ambiental asociado a la fabricación.

La movilidad eléctrica también está impulsando un cambio desde modelos lineales de consumo hacia esquemas de economía circular, donde las baterías son diseñadas para durar más tiempo, reutilizarse en nuevas aplicaciones y reciclarse para recuperar materiales.

Economía circular y electrificación.

Geely indicó que parte de su estrategia global se enfoca en baterías de fosfato de hierro y litio (LFP), orientadas a ofrecer mayor estabilidad, seguridad y ciclos de vida más largos, facilitando procesos de reutilización y reduciendo el impacto ambiental.

En la movilidad tradicional, el final de la vida útil de muchos componentes implicaba desecho. En los modelos eléctricos, el objetivo empieza a trasladarse hacia esquemas de transformación y aprovechamiento de materiales.

“Estamos pasando de un modelo de consumo a uno de aprovechamiento. Eso cambia completamente la forma en que entendemos el impacto de un vehículo”, concluyó Zárate.

En un mercado que avanza hacia la electrificación, comprender qué ocurre después del uso de las baterías empieza a consolidarse como uno de los elementos centrales de las estrategias de sostenibilidad y circularidad dentro de la industria automotriz.


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