El reto no es evitar los ciberataques, sino recuperarse de ellos

Aunque el 90% de las organizaciones considera que está preparada para recuperarse de un ciberataque, los resultados observados tras incidentes reales evidencian brechas entre la percepción y la capacidad efectiva de recuperación.

 


La incertidumbre forma parte tanto del deporte como de los entornos digitales actuales, donde las organizaciones deben enfrentar escenarios cambiantes y amenazas constantes.

En materia de ciberseguridad, la preparación y la capacidad de recuperación pueden marcar la diferencia ante un incidente.


Los entornos digitales actuales exponen a las organizaciones a amenazas cada vez más complejas, en un escenario donde la capacidad de respuesta frente a incidentes resulta tan importante como las medidas de prevención.

De acuerdo con el Data Trust and Resilience Report 2026 de Veeam, más del 40% de las empresas que experimentaron un incidente de ciberseguridad reportaron interrupciones operativas o pérdidas financieras asociadas al evento.

Según el informe, los efectos de estos incidentes ponen de manifiesto la necesidad de fortalecer las capacidades de resiliencia y recuperación dentro de las organizaciones.

La recuperación como parte de la estrategia.

El reporte señala que los ataques son una realidad para muchas organizaciones y que la diferencia suele estar en la capacidad de recuperación posterior al incidente.

En el caso de los ataques de ransomware, el estudio indica que solo el 28% de las organizaciones logró recuperar completamente sus datos, mientras que las demás enfrentaron distintos niveles de pérdida de información o interrupciones operativas.

Javier Castrillón, Territory Sales Manager en Veeam, advierte:

“Aunque muchas empresas tienen planes, pocas están realmente listas para ejecutarlos bajo presión. La diferencia está en la preparación: no se trata de evitar el caos, sino de convertirlo en una ventaja estratégica a través del llamado ‘caos controlado’”.

Para fortalecer la capacidad de recuperación, la compañía señala tres elementos que deberían formar parte de una estrategia de disaster recovery:

1) Visibilidad sobre los datos y los sistemas críticos de la organización.

2) Controles y procesos capaces de ejecutarse de manera efectiva durante una contingencia.

3) Validación periódica de los planes de recuperación mediante pruebas y simulaciones.

Preparación y validación constante.

Veeam señala que los planes de recuperación deben complementarse con procesos de validación periódica que permitan comprobar su funcionamiento en situaciones reales.

La organización considera que las pruebas continuas y la actualización de procedimientos son elementos necesarios para garantizar que las estrategias puedan ejecutarse cuando ocurra un incidente.

Asimismo, destaca la importancia de contar con herramientas y procesos que permitan aplicar controles operativos de forma efectiva y no únicamente como parte de la planeación.

La brecha entre percepción y capacidad real.

De acuerdo con el informe, el 90% de las organizaciones considera que está preparada para recuperarse de un ciberataque.

Sin embargo, los resultados observados tras incidentes reales muestran diferencias entre la percepción de preparación y la capacidad efectiva de recuperación.

Según Veeam, reducir esta brecha requiere fortalecer aspectos relacionados con entrenamiento, definición de responsabilidades, métricas de desempeño y automatización de procesos.

La compañía sostiene que la resiliencia digital debe entenderse como una capacidad operativa que se construye antes de que ocurra un incidente y que se pone a prueba durante escenarios de alta presión.

En este contexto, la preparación continua, la claridad en los procesos y la capacidad de ejecución aparecen como factores determinantes para mantener la continuidad operativa frente a eventos de ciberseguridad.


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