Uno de cada tres colombianos ha sido víctima de fraude digital

El fraude digital sigue representando uno de los principales desafíos para usuarios y organizaciones en Colombia.
La verificación de identidad y los procesos de firma electrónica aparecen entre los puntos que requieren mayores controles para reducir riesgos de suplantación y fraude.
El avance de la digitalización continúa transformando la forma en que personas y organizaciones realizan transacciones, gestionan documentos y acceden a servicios. Sin embargo, este proceso también ha incrementado la exposición a riesgos asociados con el fraude digital y la suplantación de identidad.
De acuerdo con cifras citadas por Namirial, el 36,6% de los colombianos ha sido víctima de fraude durante los últimos 12 meses, mientras que solo en el primer semestre de 2025 se registraron 309.158 reclamaciones por fraude digital en pagos y compras, según datos de Asobancaria.
La compañía especializada en identidad digital y firma electrónica señala que una parte importante de estos riesgos está asociada a fallas en procesos de validación de identidad y firma electrónica.
Elías Barzallo, presidente de Namirial para Colombia y Ecuador, asegura:
“Muchas organizaciones creen que el riesgo está únicamente en los hackers, cuando en realidad las mayores brechas siguen estando en procesos mal implementados de identidad digital y firma electrónica. Digitalizar sin validar correctamente la identidad puede convertir un proceso diseñado para dar seguridad en una puerta abierta al fraude”.
Verificación de identidad y riesgos operativos.
Según la compañía, uno de los aspectos más sensibles dentro de los procesos digitales es la verificación de identidad.
Este procedimiento busca garantizar tanto la autenticidad de los documentos como la correspondencia entre la información presentada y su titular.
Sin embargo, cuando los mecanismos de validación no son implementados adecuadamente, pueden generarse escenarios de suplantación, transacciones fraudulentas o controversias asociadas a la validez de documentos y contratos.
La organización señala que actualmente existen soluciones basadas en inteligencia artificial, biometría y validación en tiempo real orientadas a fortalecer estos controles.
No obstante, advierte que la efectividad de estas herramientas depende de factores como la configuración, supervisión y uso adecuado dentro de los procesos corporativos.
Errores que incrementan la exposición al fraude.
Entre las situaciones que pueden aumentar el riesgo de fraude digital, Namirial identifica la configuración inadecuada de herramientas tecnológicas, la falta de capacitación de los usuarios, los procesos de firma sin mecanismos robustos de validación de identidad y el uso de canales inseguros para compartir documentación.
Según la compañía, estas prácticas pueden afectar no solo la seguridad de las operaciones, sino también la confianza de usuarios y clientes.
Barzallo enfatiza en que:
“El desafío hoy no es solo digitalizar, sino hacerlo bien. La confianza digital se ha convertido en un activo estratégico para las organizaciones: cuando falla, no solo hay pérdidas económicas, también se compromete la reputación y la relación con los usuarios”.
Más allá de la adopción tecnológica.
De acuerdo con datos de Certicámara citados por la empresa, en Colombia circulan anualmente cerca de 200.000 certificados de firma digital.
Esta cifra refleja el avance de la adopción de herramientas digitales en el país, pero también pone de relieve la importancia de garantizar que los procesos asociados a identidad digital y firma electrónica se implementen bajo criterios adecuados de seguridad y control.
En este contexto, la compañía considera que el desafío ya no se limita a incorporar tecnología, sino a fortalecer las prácticas que permitan reducir riesgos de fraude, proteger la información y preservar la confianza en los entornos digitales.
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