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La obsolescencia del software también acorta la vida útil de los televisores

La falta de actualizaciones puede llevar a reemplazar equipos que todavía funcionan, lo que plantea nuevos retos para el consumo responsable de tecnología.

 


La obsolescencia del software puede acelerar el reemplazo de dispositivos que todavía funcionan, una situación que pone sobre la mesa la importancia de comprar tecnología con mayor perspectiva de durabilidad.


Bogotá genera más de 23 toneladas mensuales de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), según un estudio citado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible en marzo de 2024. La cifra pone de relieve la importancia de adoptar hábitos de consumo tecnológico más responsables y considerar el ciclo de vida de los dispositivos antes de reemplazarlos.

En el entretenimiento doméstico, la obsolescencia de un televisor no necesariamente ocurre cuando la pantalla deja de funcionar. En muchos casos, el problema aparece cuando su sistema operativo pierde vigencia, el rendimiento disminuye o las aplicaciones de streaming dejan de recibir actualizaciones.

Esta situación plantea la necesidad de evaluar otros factores, además de las características técnicas y el precio, al momento de comprar un dispositivo. La vigencia del software, la facilidad de uso y la compatibilidad con las necesidades del hogar también inciden en su vida útil.

Entre las recomendaciones para tomar decisiones de compra más conscientes se encuentran:

  1. Evaluar antes de reemplazar: identificar si el televisor actual todavía responde a las necesidades del hogar o si realmente ha llegado al final de su vida útil.
  2. Priorizar la vigencia del software: al adquirir un nuevo equipo, revisar las características del sistema operativo y su política de actualizaciones. Una plataforma con soporte continuo puede evitar que las aplicaciones pierdan compatibilidad en pocos años y facilitar el acceso a nuevas funcionalidades.
  3. Buscar sistemas sencillos y prácticos: elegir interfaces intuitivas que faciliten la navegación y permitan concentrar diferentes opciones de contenido en un mismo entorno.
  4. Comprar según las necesidades reales: comparar tamaños, funciones y compatibilidad para realizar una inversión que responda al uso previsto y reduzca la necesidad de sustituciones tempranas.
  5. Gestionar los residuos electrónicos: cuando un televisor llegue efectivamente al final de su vida útil, acudir a puntos o programas autorizados de recolección de RAEE para garantizar su manejo adecuado y reciclaje.

Dentro de las alternativas disponibles en Colombia, los televisores con Sistema Operativo Roku (Roku OS) forman parte de la oferta de marcas como Kalley, Challenger, Hyundai y Finlandek.

Estos equipos integran el sistema operativo de Roku, que incorpora actualizaciones automáticas de software. La compañía señala que sus modelos reciben al menos dos actualizaciones al año, orientadas a mantener la seguridad, el rendimiento y la compatibilidad con los canales y aplicaciones de streaming, además de incorporar nuevas funcionalidades.

La vigencia del software constituye así uno de los aspectos que los consumidores pueden considerar al evaluar la durabilidad de un televisor. A esto se suman factores como la facilidad de navegación, la disponibilidad de aplicaciones y el espacio para instalarlas, que también influyen en la experiencia de uso.

La decisión de renovar un dispositivo de entretenimiento no depende únicamente de sus prestaciones iniciales. Evaluar su ciclo de vida, las posibilidades de actualización y las necesidades reales del hogar permite orientar las compras hacia un consumo tecnológico más responsable y un mejor aprovechamiento de los equipos.


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