Así funciona el outplacement en el cuidado de los colaboradores y de la marca
Según cifras de ManpowerGroup, el 80% de las personas que son desvinculadas de su trabajo afirman que lo que más les impacta es su autoestima y su salud mental.
Por otro lado, un 60% de las personas que inician su etapa de prejubilación manifiestan incertidumbre frente a los cambios cognitivos, sociales, emocionales y económicos que afrontarán una vez que se haga efectivo su retiro.
En el ámbito profesional, es bien sabido que una de las situaciones más difíciles y estresantes a las que puede enfrentarse una persona es un despido o una desvinculación laboral.
Sin importar la causa, ya sea por una reestructuración de la empresa, reducciones de personal por motivos financieros, o incluso cuando se trata de un proceso normal de retiro por jubilación, la finalización de una relación laboral conlleva niveles significativos de estrés y ansiedad que pueden impactar negativamente en la salud mental y emocional de la persona afectada.
Desprenderse de un trabajo, por la razón que sea, puede tener un efecto significativo en diversas áreas de la vida, abarcando no solo el aspecto profesional, sino también económico, social, familiar, personal y emocional.
En muchos casos, la pérdida del empleo genera fuertes preocupaciones en torno a la incertidumbre financiera, temor a los cambios y angustia por buscar nuevas oportunidades laborales.
Adriana Garcés, directora de Talent Solutions, marca de ManpowerGroup, sostiene:
“Más allá de los motivos o de la forma que tome la desvinculación laboral, se trata a fin de cuentas de una pérdida, y como tal implica un período de duelo que la persona debe transitar y superar. Además, no es únicamente la pérdida del empleo, sino también de la estabilidad emocional, la autoestima y la sensación de seguridad”.
El impacto de la desvinculación laboral a nivel personal y emocional varía de acuerdo a cada persona y a los diferentes factores de su entorno y su situación particular, que pueden influir en su reacción y en su forma de enfrentar las circunstancias adversas.
No obstante, algunas de las emociones más comunes que experimentan las personas luego de la pérdida del empleo son:
Sentimiento de fracaso y baja autoestima: La persona puede llegar a cuestionar sus capacidades y su valor personal, lo cual impacta negativamente en su autoestima y reduce la confianza en sí mismo.
Estrés financiero: La preocupación por la pérdida de ingresos y la incertidumbre económica pueden aumentar los niveles de ansiedad y angustia.
Aislamiento social: Perder las conexiones sociales y el sentido de pertenencia asociados al entorno laboral puede llevar a la persona a sentirse desconectada y aislada, fomentando una sensación de soledad que perjudica el bienestar emocional.
Pérdida de sentido de identidad y propósito: El trabajo es un factor importante en la configuración de la identidad y el sentido de propósito de una persona. En consecuencia, la ausencia del empleo y de una estructura diaria de tareas, roles y responsabilidades, puede producir una sensación de “estar a la deriva”, sin un objetivo o un propósito claro por el cual trabajar.
Preocupaciones laborales futuras: Para quienes forman parte de la fuerza laboral activa, una desvinculación laboral genera preocupación y ansiedad por encontrar rápidamente un nuevo empleo para no interrumpir su desarrollo profesional por períodos de tiempo prolongados. Esta preocupación se agudiza en el contexto actual, con un mercado laboral altamente competitivo y oportunidades laborales limitadas en muchos campos.

Los efectos negativos de una desvinculación laboral en el bienestar mental y emocional pueden agravarse en el largo plazo si la situación se transforma en un desempleo de larga duración.
En estos casos, las personas pueden llegar a desarrollar trastornos como la depresión o la ansiedad, sentimientos de desesperanza y falta de expectativas, pérdida de rutinas y sensaciones de culpa y vergüenza que conducen a una mayor exclusión social.
Garcés agrega:
“Ante cualquier proceso de desvinculación laboral, es fundamental brindar apoyo y acompañamiento a la persona afectada para facilitar la transición y minimizar el impacto negativo que esto puede tener en su salud mental y su bienestar emocional. Ese es precisamente uno de los objetivos de los programas de Outplacement, que buscan brindar a los trabajadores herramientas efectivas para garantizar una transición fluida hacia un nuevo puesto de trabajo o para reorientar con éxito su vida laboral”.
Los servicios de outplacement de ManpowerGroup aportan beneficios significativos para los colaboradores en cuanto a su bienestar personal y emocional, brindando acompañamiento y soporte para afianzar la seguridad en sí mismos, preservar su autoestima y encontrar más fácilmente su lugar en el mercado de trabajo.
Este programa de transición de carrera reduce el tiempo de recolocación en más de un 50%, pasando de 24 a 12 semanas, y contribuyendo así a mitigar el impacto de una desvinculación laboral.
El outplacement también ayuda a mejorar la reputación y mantener una buena imagen corporativa. El 90% de los empleados que participan en programas de desvinculación asistida, tienen una mejor percepción de su antiguo empleador.
Con este enfoque humano, las empresas pueden reforzar su compromiso a largo plazo con el bienestar integral de sus colaboradores, asegurando mayores niveles de atracción y retención del talento, y contribuyendo con una fuerza laboral más sana y estable.
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