Lin Tzy Li y las mujeres que revolucionan la tecnología

La presencia femenina en la tecnología ha cambiado de forma notable en las últimas décadas, y Lin Tzy Li es un ejemplo vivo de esa transformación.
Actualmente Gerente Senior del Health Sensor AI Lab en el Centro de I+D de Samsung en Brasil, Lin recuerda que cuando comenzó su carrera, las mujeres eran casi una rareza en las aulas y laboratorios de computación.
“Antes recibíamos pocos currículos de mujeres para los procesos de selección; hoy la realidad es diferente”.
Trayectoria y formación.

Su trayectoria, que suma más de 20 años en la industria tecnológica y casi ocho en Samsung, coincide con un avance colectivo en el acceso igualitario al conocimiento y la integración de la diversidad, además del crecimiento de la inteligencia artificial (IA) como herramienta de impacto global.
Lin inició su camino motivada por una profesora de matemáticas que reconoció su potencial y la alentó a estudiar computación. Con formación técnica en procesamiento de datos y una licenciatura en Ciencias de la Computación en la Unicamp, Brasil, completó una maestría, un doctorado y una experiencia internacional en la Universidad de Virginia, Estados Unidos.
“Desde el inicio supe que quería ser investigadora. El deseo de comprender, resolver y mejorar me ha acompañado siempre”.
En 2017 se unió al equipo de inteligencia artificial de Samsung cuando apenas comenzaba, y desde entonces ha liderado un crecimiento exponencial en proyectos y equipos.
Actualmente, encabeza investigaciones en salud digital que se reflejan en funciones globales de productos como los smartwatches Galaxy, incluyendo mejoras en la detección del sueño, medición de VO2Max y detección de apnea.
Aprendizaje y liderazgo.
Para Lin, el aprendizaje digital va más allá de dominar herramientas técnicas.
“Incluso en roles de liderazgo, sigo involucrada con la parte técnica. Pero también aprendí a fortalecer mis soft skills: dar retroalimentación, acompañar equipos, alinear expectativas. Esa es otra dimensión del aprendizaje”.
Este enfoque ha contribuido a construir un entorno laboral diverso y plural.
“Hoy, no solo tengo compañeras en el equipo, sino que otras mujeres lideran laboratorios dentro del área de IA. Cada vez más, recibimos currículos de mujeres interesadas en formar parte del cambio. Pero aún debemos fomentar esta vocación desde edades tempranas, incentivando a niñas a explorar áreas científicas y tecnológicas”.
Lin sostiene que la diversidad es clave para desarrollar tecnología más robusta y significativa.
“Cuanta más diversidad tenemos en información y datos, más robusta es la tecnología que desarrollamos. Somos heavy users de lo que producimos, y por eso necesitamos incluir muchas perspectivas para que los productos reflejen la realidad de todas las personas”.
Ética e impacto social.
En cuanto a la inteligencia artificial, Lin señala que ha dejado de ser una promesa futura para convertirse en una realidad cotidiana, con un avance significativo en su integración ética y personalizada en la vida de los usuarios.
“La IA debe ser justa, eficiente y segura. Debe entrenarse con diversidad y aplicarse con responsabilidad. Hoy ya permite traducción en tiempo real, creación de contenidos multimedia y mejoras en el monitoreo de salud. Pero siempre debe estar acompañada por la mirada humana: crítica, cuidadosa y consciente”.
El Día Internacional del Aprendizaje Digital adquiere así un nuevo sentido. Para Lin, el conocimiento es hoy una responsabilidad colectiva.
“La IA necesita ser comprendida no como un reemplazo, sino como una aliada. El aprendizaje digital no termina con adquirir habilidades, sino con saber aplicarlas éticamente, entendiendo su impacto en la sociedad”.
Mirando hacia el futuro, Lin advierte sobre la polarización causada por algoritmos que refuerzan nuestras propias creencias, lo que puede limitar el aprendizaje real.
“Esto puede aislarnos y limitar el aprendizaje real. La diversidad no solo combate la desigualdad; también combate la ignorancia. Necesitamos equipos con diferentes historias, ideas y perspectivas para crear soluciones más creativas y humanas”.
Finalmente, la experta resalta que, en un mundo con acceso creciente al aprendizaje digital, la equidad sigue siendo el mayor desafío.
“Brindar condiciones iguales para hombres y mujeres no es un favor, es una responsabilidad activa. La innovación no nace en el código, sino en las personas que lo escriben”.
El trabajo de líderes como Lin Tzy Li y el compromiso de compañías como Samsung posicionan al aprendizaje digital como motor de transformación hacia una tecnología ética, inclusiva y centrada en el ser humano.
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