Esta es la encrucijada de los centros de datos en la era digital

Los centros de datos, fundamentales para el almacenamiento y procesamiento de la información en la era digital, están en una encrucijada debido a crecientes desafíos en sostenibilidad ambiental, seguridad y eficiencia energética.
Así lo señala un informe de Thematics Asset Management, que advierte que el rápido crecimiento de estas instalaciones, impulsado por la inteligencia artificial (IA) y el Internet de las Cosas, requiere respuestas urgentes.
Crecimiento y alcance global.
El valor de mercado del sector alcanzó los 219.23 mil millones de dólares en 2023 y se proyecta que crezca a 584.86 mil millones para 2032, con una tasa anual de expansión del 11.6%.
Esta evolución refleja la dependencia crítica que tiene la sociedad digital de esta infraestructura.
Estados Unidos lidera el número de centros con 5,381 unidades operativas, cerca de un tercio del total global, seguido por Alemania (521) y Reino Unido (514).
Según analistas, este sector podría aportar entre 30 y 70 años de crecimiento acumulado al PIB estadounidense entre 2005 y 2025.
Impacto ambiental preocupante.
Sin embargo, el consumo de recursos naturales asociado a estos centros de datos es alarmante.
Solo en Estados Unidos, se usaron más de 283 mil millones de litros de agua en 2023, un volumen equivalente al consumo anual de una ciudad como Londres.
El desarrollo de la IA ha intensificado esta demanda: Microsoft aumentó su consumo hídrico en un 34% entre 2021 y 2022, y Google empleó 16.3 mil millones de litros solo para enfriamiento en 2022.
En electricidad, el consumo global de centros de datos se estimó entre 240 y 340 teravatios-hora en 2022 —lo que representa entre el 1% y el 1.3% de la demanda mundial— y se espera que esta cifra se multiplique por 2.6 para 2030.
Para enfrentar estos desafíos, la industria avanza en tecnologías como el enfriamiento líquido, que reduce el consumo de agua, aunque genera preocupaciones por el uso de químicos como los PFAS.
Otras estrategias incluyen sistemas de circuito cerrado y la reutilización de aguas residuales, como agua de mar y aguas grises.
No obstante, estas innovaciones a menudo demandan más energía, creando un círculo complejo que exige soluciones integrales.

Seguridad y avances tecnológicos.
En materia de seguridad, los centros de datos enfrentan amenazas crecientes.
Son blanco de ataques cibernéticos sofisticados desde estados-nación (Rusia y China), grupos criminales y activistas que emplean ransomware y ataques DDoS.
Además, el robo de equipos costosos, como los chips NVIDIA de hasta 100,000 dólares por unidad, y accidentes como el incendio de un centro en Estrasburgo en 2020, evidencian su vulnerabilidad física.
Como respuesta, las compañías están implementando sistemas biométricos, vigilancia térmica y mecanismos contra incendios sin agua.
La inteligencia artificial está transformando el sector.
Herramientas como las de DeepMind, de Alphabet, optimizan el consumo energético hasta en un 40%.
Sin embargo, la IA generativa requiere infraestructuras más potentes, con gabinetes que consumen entre 100 y 120 kWh, frente a los 30 kWh tradicionales, además de sistemas de enfriamiento líquido.
La necesidad de baja latencia también está redefiniendo la ubicación de los centros, privilegiando la proximidad a los usuarios aunque eso implique costos energéticos más altos.
Los centros de datos deben equilibrar su papel fundamental en la economía digital con la urgencia de mejorar su sostenibilidad, seguridad y eficiencia.
El desarrollo de tecnologías en gestión hídrica, energías limpias y protección integral será clave para su futuro.
Para periodistas y analistas, el sector ofrece múltiples ángulos, desde su impacto económico y geopolítico hasta los avances tecnológicos que impulsa.
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