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Colombia recibe el 8 % de los ciberataques en América Latina

CNID identifica cinco frentes de acción para reducir la exposición de las empresas a las amenazas digitales y fortalecer sus mecanismos de prevención.

 


La exposición de las empresas a los ciberataques exige fortalecer los controles de seguridad más allá de la protección de los equipos y los sistemas informáticos.


Las empresas en Colombia reciben, en promedio, más de 3.000 ciberataques por semana, una cifra que ubica al país en el tercer lugar de América Latina por volumen de incidentes cibernéticos, después de Brasil y México.

Colombia concentra el 8 % de los ataques registrados en la región, de acuerdo con el informe de Panorama de Amenazas de FortiGuard Labs.

Frente a este escenario, CNID identifica cinco frentes de acción para reducir la exposición de las organizaciones a las amenazas digitales. Las medidas comprenden la protección de identidades y accesos, la corrección de vulnerabilidades, el resguardo de la información, la seguridad de la infraestructura y las aplicaciones, y la preparación de los colaboradores.

Una estrategia de protección por capas.

La gestión de estos riesgos requiere superar los esquemas centrados exclusivamente en antivirus o en la protección individual de los equipos. La seguridad digital demanda controles sobre la infraestructura, los datos, las aplicaciones, los accesos y los procesos internos, además de una cultura organizacional que permita reconocer y reportar amenazas.

Los ataques pueden comenzar con un correo que suplanta identidades, una contraseña reutilizada, una aplicación vulnerable o una configuración incorrecta en la nube. Estas vías de acceso pueden derivar en robo de información, interrupciones operativas, extorsión y pérdida de confianza por parte de clientes y aliados. Por ello, la gestión de la ciberseguridad debe formar parte de las decisiones de negocio y de los planes de continuidad de las organizaciones.

“La ciberseguridad no puede depender de una sola herramienta ni ser responsabilidad exclusiva del área de tecnología. Una empresa necesita controles técnicos, reglas claras, responsables definidos y colaboradores capaces de reconocer señales de riesgo. La protección efectiva surge de la integración de estas capas y de su revisión constante”, explica Felipe Peláez, CEO de CNID.

En el marco del Mes de la Ciberseguridad, CNID destaca cinco frentes para mejorar las prácticas de prevención y respuesta ante incidentes digitales:

Cinco frentes para reducir la exposición a ciberataques.

1) Proteger las identidades y los accesos:

Utilizar contraseñas únicas, implementar la autenticación multifactor y asignar permisos de acuerdo con las funciones de cada colaborador permite reducir los accesos no autorizados. También es necesario revisar los privilegios de las cuentas y eliminar aquellos que ya no se necesitan.

2) Corregir vulnerabilidades y configuraciones inseguras:

Actualizar los sistemas, gestionar los parches y realizar revisiones periódicas de la infraestructura ayuda a cerrar brechas conocidas. Las evaluaciones de seguridad permiten identificar configuraciones incorrectas y establecer prioridades según su posible impacto en la operación.

3) Proteger la información y asegurar las copias de respaldo:

Aplicar cifrado y clasificación de datos, controlar los accesos y mantener copias de seguridad protegidas contribuye a reducir las consecuencias de una pérdida o filtración de información. Las empresas también deben comprobar que los respaldos permitan recuperar los datos y restablecer los servicios cuando sea necesario.

4) Incorporar la seguridad en la infraestructura y las aplicaciones:

Segmentar las redes, revisar los servicios expuestos, realizar pruebas de seguridad y supervisar los registros permite detectar comportamientos anómalos y limitar el alcance de posibles intrusiones. En los entornos de nube, también es necesario revisar los permisos, los recursos, las configuraciones y los mecanismos de monitoreo.

5) Desarrollar una cultura de prevención y respuesta:

Capacitar periódicamente a los colaboradores, realizar ejercicios para reconocer correos fraudulentos y establecer canales internos de reporte ayuda a reducir los riesgos asociados a la ingeniería social. Cada organización también necesita definir protocolos de respuesta, responsables y procedimientos para recuperar la operación y comunicar incidentes cuando corresponda.

La aplicación de estos cinco frentes requiere una evaluación periódica de los riesgos y un orden claro de prioridades. Las organizaciones necesitan identificar sus activos críticos, conocer sus vulnerabilidades y asignar recursos según el impacto potencial de cada amenaza.

“La seguridad digital también protege la continuidad del negocio, la reputación y la confianza de los clientes. Las empresas necesitan conocer el estado real de sus sistemas, establecer prioridades y contar con procedimientos claros para responder ante un incidente. La prevención exige disciplina organizacional, además de tecnología”, concluye Peláez.


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