¿Cuánto cuesta no aplicar una eficiencia energética responsable?

La demanda de energía eléctrica en Colombia alcanzó los 82.084,9 GWh en 2024, un incremento del 2,3 % frente a los 79.982,1 GWh registrados en 2023.
Este crecimiento, reflejo del aumento sostenido del consumo, impulsa la necesidad de adoptar soluciones tecnológicas sostenibles que permitan un uso más eficiente, justo y sostenible del recurso.
En este contexto, la eficiencia energética se consolida como una herramienta clave para optimizar el consumo eléctrico. Además de ser una estrategia ambiental, también representa una respuesta técnica y social a los retos actuales del sistema eléctrico colombiano, que incluye desde la transformación digital de las redes hasta la participación activa de los usuarios.
De acuerdo con Jairo Vergara, especialista en Medición Inteligente y Gestión de Datos de Medidores para Sudamérica en Siemens Colombia:
“La eficiencia energética no es únicamente reducir el consumo, sino optimizarlo. Es entender cómo, cuándo y dónde se usa la energía, por eso desde Siemens, acompañamos a las empresas con soluciones que les permitan tomar decisiones informadas —basadas en datos— que beneficien tanto al usuario como al sistema en su conjunto en pos de lograr el mejor uso del recurso”.
Redes inteligentes y usuarios activos.
La digitalización del sistema eléctrico avanza con pasos firmes en el país. Los usuarios han pasado de ser simples consumidores a asumir roles más activos como generadores, gestores e incluso proveedores de energía, especialmente en esquemas colaborativos como las comunidades energéticas.
Gracias a los medidores inteligentes, hoy es posible monitorear en tiempo real el consumo eléctrico, contabilizar excedentes de autogeneración, analizar pérdidas técnicas y no técnicas, y gestionar la energía de forma precisa y remota.
Esto allana el camino hacia redes eléctricas inteligentes y sostenibles —o smart grids— más resilientes, flexibles y sostenibles.
Uno de los casos de éxito en la implementación de estas tecnologías es el proyecto desarrollado junto a Celsia, en el Valle del Cauca. A través de su centro de demostración de Medición Avanzada, se ha logrado evidenciar cómo la gestión de datos provenientes de los medidores inteligentes mejora la operación, facilita decisiones regulatorias y permite a las empresas y autoridades conocer de forma continua el comportamiento de los clientes finales y sentar las bases hacia el monitoreo integral de la red de baja tensión.
Al respecto Diego Urrutia, Manager de Electrificación y Automatización de Siemens Colombia, sostiene:
“El consumo de energía eléctrica sigue creciendo en Colombia y en la región; por ello, el enfoque en la ampliación en la electrificación —en la que incorporamos inteligencia artificial— es clave, ya que exige cada vez más contar con sistemas automatizados e inteligentes que ayuden a gestionar la energía eléctrica sobre la infraestructura de la red eléctrica con miras a su duplicación en los próximos 10 años”.
Tecnología para la gestión energética.
Desde Siemens, la tecnología Gridscale X® Meter Data Management (MDM) ha sido central en la digitalización del sistema eléctrico. Esta solución permite recolectar, procesar, analizar y gestionar grandes volúmenes de datos desde millones de puntos de medición, entregando información en tiempo real que facilita la planificación energética y mejora la confiabilidad del servicio tanto para usuarios residenciales como industriales.
Urrutia agrega detalles del proceso:
“Con la evolución de las redes inteligentes, se han incorporado tecnologías clave como el blockchain y la inteligencia artificial para poder resolver la complejidad de las redes eléctricas con la inclusión de fuentes de generación distribuidas —como paneles solares de manera masiva— lo cual exige mayor análisis del planeamiento y monitoreo del sistema de distribución, exigiendo el uso de soluciones de gemelos digitales para analizar los diferentes escenarios que se pueden presentar en el mediano y largo plazo”.
Colombia ha demostrado liderazgo normativo regional en la creación de marcos regulatorios para estas tecnologías.
Desde 2009, la norma NTC6079 de Infraestructuras de Medición Avanzada de ICONTEC ha sido referencia en América Latina. En 2024, un nuevo grupo técnico de trabajo, en el marco de CIGRE Colombia, comenzó la revisión para una tercera actualización de la norma proyectada para 2026, con base en experiencias nacionales y tendencias internacionales.
Impacto ambiental y social.
Más allá de lo técnico y normativo, la eficiencia energética tiene implicaciones ambientales directas en los compromisos climáticos globales.
La Agencia Internacional de Energía estima que más del 40 % de las metas al 2030 podrían alcanzarse mediante mejoras en el uso de la energía, tanto en el ámbito industrial como residencial.
Por ello, Jairo Vergara enfatiza en que:
“A través de la conjunción entre software y hardware que se implementa en las principales ciudades del mundo, es posible monitorear consumos, detectar anomalías, mejorar el suministro y optimizar procesos; evitando sobrecargas y fallos que podrían impactar la productividad y la seguridad de las operaciones e infraestructuras. Tenemos que entender que la eficiencia energética es una responsabilidad del sector público y privado, donde nosotros tenemos un rol clave en el impacto que hacemos al sistema, la economía y en la calidad de vida de todos”.
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