El espacio impulsa nuevas terapias contra el cáncer y enfermedades crónicas

El médico e investigador Dr. Abba Zubair combina su pasión por la medicina y el espacio para desarrollar estudios que pueden beneficiar tanto a astronautas como a pacientes en la Tierra.
Desde 2017, ha enviado tres proyectos a la Estación Espacial Internacional (EEI) y prepara nuevos experimentos que exploran cómo la microgravedad afecta la fisiología humana.
Investigación en microgravedad.
El Dr. Zubair explica:
“El objetivo es aprovechar la singularidad del entorno espacial para el beneficio de la humanidad, sea en la Tierra o en el espacio. Queríamos aprovechar el entorno de la Estación Espacial Internacional para estudiar cómo afecta la fisiología humana”.
Entre las condiciones únicas del espacio que estudia están la ausencia de gravedad, la radiación y el vacío. Como especialista en bioterapia regenerativa, su trabajo se enfoca en las células madre adultas —específicamente las mesenquimales— y su potencial para futuros tratamientos de derrames cerebrales.
Además, utiliza estas células en apoyo al programa de trasplante de médula ósea de Mayo Clinic. El Dr. Zubair reconoce que:
“También sé lo desafiante que es cultivarlas en un laboratorio. Uno de los primeros fundamentos es ver cómo la ausencia de gravedad influye sobre su división celular y su tasa de crecimiento”.

Su primer vuelo espacial reveló que la microgravedad afecta a las células madre, aunque el efecto varía según el tipo celular.
Este hallazgo llevó al Dr. Zubair a investigar cómo estas células precursoras de hueso influyen en la formación ósea y en la osteoporosis, un problema grave para astronautas que pierden densidad ósea pese a un ejercicio riguroso.
Cáncer y radiación espacial.
Además, estudia células madre de leucemia para entender cómo responden en el espacio y el impacto de la radiación espacial:
“También estamos trabajando en entender el impacto de la radiación espacial, desde la perspectiva de cómo podemos mitigar el efecto de la radiación y prevenir el cáncer”.
La meta es proteger a los astronautas en misiones largas, como viajes a Marte, y a las personas expuestas a radiación en la Tierra, como en accidentes nucleares.
Su trabajo también tiene implicaciones en terapias oncológicas como las células CAR-T y los trasplantes de médula ósea:
“Si podemos entender cómo las células madre hematopoyéticas se expanden y diferencian para producir células inmunitarias, aprenderemos cómo hacerlas de manera más eficiente”.
Sobre la posibilidad de que en el futuro se viaje al espacio para recibir tratamientos médicos, el Dr. Zubair comenta:
“Si las células cancerígenas entran en el ciclo celular y se multiplican más en microgravedad, la quimioterapia podría ser más efectiva. De ser así, aplicar la quimioterapia en el espacio haría a las células cancerígenas más vulnerables. Definitivamente es algo que me encantaría explorar”.
Crear un ambiente de microgravedad en la Tierra es complicado, pero factible, explica:
“La microgravedad en la Tierra es básicamente como entrar en una piscina, un estado de flotabilidad en el que estás en suspensión; se cancela la gravedad por el efecto del agua. En el laboratorio, utilizamos un simulador de microgravedad en el que las células están suspendidas. Sería interesante si pudieras hacer lo mismo con un ser humano”.
Pasión y próximos pasos.
El interés del Dr. Zubair por el espacio comenzó en su niñez en Kano, Nigeria, donde contemplaba el cielo nocturno:
“Desde que tengo memoria, siempre me fascinó qué hay allá en el espacio. Mirar a la luna y todas las estrellas, eso realmente despertó mi pasión por el espacio y la exploración espacial”.
Aunque soñaba con ser astronauta, un consejero escolar lo guió hacia la medicina, una carrera más práctica.
Entre sus próximos proyectos a la EEI están estudiar si las células madre de sangre de cordón umbilical pueden expandirse en microgravedad, y explorar un compuesto espacial para aliviar la pérdida ósea.
“Si funciona, entonces definitivamente veremos cómo podemos tratar a pacientes con osteoporosis, particularmente a mujeres, pacientes con cáncer o personas postradas en cama por mucho tiempo y no soportan peso, lo cual afecta sus huesos”.
Todos sus experimentos se realizan en paralelo con células idénticas en la Tierra para validar los resultados obtenidos en el espacio.
“Realmente pienso que hay mucho allá afuera que solo está esperando que lo exploremos y utilicemos. Y es por eso que hago lo que hago”.
La NASA ha reconocido al Dr. Zubair con la Medalla al Logro Científico Excepcional por demostrar que las células madre mesenquimales cultivadas en la EEI podrían tener aplicaciones clínicas prometedoras.
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