Pagos digitales: clave del crecimiento empresarial 2026 en Latam

Empresas en Latinoamérica adoptan sistemas de orquestación para agilizar transacciones, optimizar operaciones y mejorar la experiencia del cliente.

 


La infraestructura que mueve cada transacción podría ser ahora la clave para el crecimiento de las empresas en 2026.

¿Cómo están las empresas latinoamericanas adaptándose a este desafío?


La infraestructura de pagos se consolida como motor del comercio digital en Latinoamérica. Empresas de la región están adoptando sistemas más flexibles y escalables para gestionar transacciones complejas, diversificar métodos de pago y expandirse a nuevos mercados.

El sector de pagos cerró 2025 con una clara tendencia hacia arquitecturas modulares que permiten centralizar operaciones, optimizar rutas de pago y mejorar la experiencia del usuario. Según The 2025 Global Payments Report de McKinsey & Company, las compañías invierten cada vez más en sistemas capaces de adaptarse a distintos países, regulaciones y demandas de rapidez, seguridad y conveniencia.

Transformación en Colombia.

El año pasado, muchas organizaciones avanzaron en soluciones que aumentan su agilidad frente a un panorama dinámico. La gestión de múltiples monedas, regulaciones locales, métodos de pago y adquirentes evidenció la complejidad de los modelos tradicionales y aceleró la transición hacia infraestructuras más robustas y escalables.

En Colombia, esta transformación es especialmente visible. Datos del Banco de la República y la Superintendencia Financiera muestran que durante 2025 más del 70 % de las transacciones electrónicas en comercio electrónico se realizaron mediante transferencias bancarias y billeteras digitales, con soluciones como PSE, Transfiya y pagos con QR.

Este crecimiento obliga a las empresas a manejar múltiples métodos y estándares regulatorios, impulsando la adopción de modelos de orquestación de pagos.

Orquestación de pagos.

Para 2026, la orquestación se perfila como la estrategia clave. Este enfoque conecta múltiples pasarelas, procesadores y métodos de pago desde una sola capa tecnológica, lo que permite enrutar, monitorear y optimizar transacciones en tiempo real, mejorar tasas de aprobación, reducir fricciones operativas y fortalecer la resiliencia ante fallas o picos de demanda.

Según Yuno en su artículo Cómo Elegir la Mejor Plataforma de Orquestación de Pagos, las empresas priorizan plataformas con cobertura multirregional, inteligencia de enrutamiento, integración flexible, analítica unificada y confiabilidad operativa.

Estos criterios guían la modernización de la infraestructura de pagos y el crecimiento en distintos mercados.

Entre las tendencias más destacadas están la observabilidad de transacciones, el uso de datos para optimizar el desempeño de los pagos y la integración ágil de nuevos métodos sin desarrollos complejos. Además, las compañías buscan escalabilidad y control centralizado para que su infraestructura evolucione junto con el negocio.

De acuerdo con Walter Campos, General Manager de Yuno para Latam:

“De cara a 2026, las empresas demandarán infraestructuras de pagos que les permitan tomar decisiones más informadas y operar con mayor resiliencia. La experiencia de 2025 dejó claro que los pagos ya no pueden gestionarse como un proceso aislado o estático, sino como una capa estratégica del negocio. Hoy, la infraestructura de pagos debe ofrecer control, flexibilidad y visibilidad en tiempo real para adaptarse a distintos mercados, integrar nuevos métodos de pago con rapidez y optimizar cada transacción sin añadir complejidad técnica. La orquestación responde precisamente a esa necesidad de eficiencia y evolución continua”.

Así, la infraestructura de pagos se consolida como un habilitador estratégico para el crecimiento sostenible: centralizar integraciones, optimizar rutas y escalar operaciones internacionales será determinante para competir en un entorno digital en constante evolución.


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