Cómo implementar IA sin aumentar riesgos en ciberseguridad

Un informe del WEF y Accenture alerta sobre la rápida expansión de vulnerabilidades y la necesidad de controles proactivos en IA.

 


La IA promete revolucionarlo todo, pero también abre nuevas grietas en la seguridad digital.

El 87% de los ejecutivos ya identifica sus vulnerabilidades como la amenaza de más rápido crecimiento.


La confianza digital enfrenta una prueba decisiva en 2026, en un entorno donde la velocidad de la innovación supera la capacidad de anticipar sus riesgos. En medio de este escenario, líderes empresariales advierten que la inteligencia artificial no solo transforma industrias, sino que también redefine las amenazas que podrían comprometerlas.

El riesgo de ciberseguridad se acelera impulsado por los avances en inteligencia artificial (IA), la creciente fragmentación geopolítica y la complejidad de las cadenas de suministro, según la más reciente edición del Global Cybersecurity Outlook 2026, elaborado por el World Economic Forum (WEF) y Accenture.

El informe señala que el 94% de los ejecutivos encuestados anticipa que la IA será el factor de cambio más significativo en ciberseguridad este año, mientras que un 87% identifica sus vulnerabilidades como el riesgo de más rápido crecimiento, por encima de amenazas como el fraude cibernético, el phishing y el ransomware.

Riesgos en aumento.

Este panorama exige una respuesta rigurosa por parte de las organizaciones.

Ariel Goldenstein, Colombia Security Lead de Accenture, afirma:

»Los beneficios de la inteligencia artificial dependen de una ejecución disciplinada. Las soluciones mal implementadas pueden introducir nuevos riesgos —como configuraciones incorrectas, toma de decisiones sesgada, dependencia excesiva de la automatización y susceptibilidad a manipulaciones adversarias— a menos que las organizaciones incorporen salvaguardas sólidas, prácticas de seguridad desde el diseño (security-by-design) y monitoreo continuo. La IA puede mejorar la ciberseguridad, pero solo cuando se despliega dentro de marcos de gobernanza robustos que mantengan el juicio humano en el centro”.

A la presión geopolítica se suma un entorno global cada vez más inestable. El 64% de los ejecutivos identifica ciberataques con motivación geopolítica —incluyendo interrupciones a infraestructura crítica y espionaje— como una preocupación central, mientras que el 91% de las grandes empresas ya ha ajustado sus estrategias de ciberseguridad en respuesta a esta volatilidad. Goldenstein sostiene además:

“La incertidumbre económica y la inestabilidad geopolítica se han entrelazado profundamente, amplificando el riesgo cibernético global y complicando la capacidad de las organizaciones para anticipar y mitigar amenazas emergentes. A medida que las tensiones políticas y las disputas comerciales reconfiguran alianzas y dependencias tecnológicas, el mundo está presenciando una fragmentación creciente de los ecosistemas digitales y tecnológicos.”

Claves para la IA.

En este contexto, el informe plantea que la prioridad no está en reforzar controles aislados, sino en asegurar que cada implementación de IA integre la seguridad desde origen.

Como respuesta, el programa MINDS (Meaningful, Intelligent, Novel, Deployable Solutions) del WEF y Accenture propone cinco líneas de acción para escalar la IA con mayor confianza:

1) Incorporar la IA al corazón del negocio.

La IA se consolida como capacidad estratégica dentro de las organizaciones. Mercedes Osorio, managing director Technology Lead Accenture Colombia, destaca:

»Las empresas están incorporando la IA como una capacidad estratégica a nivel empresarial, pasando de usos tácticos a una reimaginación de los procesos centrales y del propósito de largo plazo. Sostener estrategias de IA requiere balancear inversiones en iniciativas probadas con retorno sobre la inversión (ROI) de corto plazo, junto con apuestas de mayor riesgo y horizonte más largo, que tardan en madurar, pero pueden transformar la forma en que las organizaciones operan y compiten”.

Cerca del 75% de las organizaciones del programa reinvierten para ampliar la adopción de IA y financiar objetivos estratégicos.

2) Rediseñar el trabajo para potenciar humanos e IA.

Implica integrar talento humano y tecnología, involucrando a quienes conocen los procesos y asegurando soluciones alineadas con necesidades reales.

3) Construir ventajas a partir de los datos.

Los datos de calidad siguen siendo la base del impacto en IA, impulsando la centralización de datos estructurados y no estructurados, junto con nuevas fuentes como información sintética y en tiempo real.

De diagnóstico a acción.

4) Modernizar la arquitectura tecnológica.

La modernización tecnológica exige dejar atrás sistemas fragmentados y avanzar hacia plataformas unificadas que conecten modelos y aplicaciones.

5) Operacionalizar la IA responsable.

La adopción de IA requiere gobernanza robusta y supervisión humana. Para Osorio:

“A medida que la IA transforma cada vez más procesos de negocio, las organizaciones deben operacionalizar la IA responsable a escala para garantizar confianza, resiliencia y un juicio humano significativo allí donde más importa.”

El avance en la evaluación de seguridad de herramientas de IA —que pasó del 37% al 64% en un año— evidencia una mayor conciencia en las organizaciones. Sin embargo, el desafío ahora es traducir ese diagnóstico en implementación efectiva, reduciendo riesgos sin frenar la innovación. Finalmente, Goldenstein anticipa:

»En 2026, la ciberseguridad continuará evolucionando a lo largo de dimensiones tecnológicas, geopolíticas, económicas y estratégicas. En este contexto, la ciberseguridad ya no es una función técnica relegada a un segundo plano; se ha convertido en una preocupación estratégica central para gobiernos, empresas y sociedades. Este año se pondrá a prueba no solo la preparación tecnológica a nivel global, sino también la capacidad de alinear políticas públicas, ética y colaboración en la defensa de un mundo cada vez más digital”.

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