La IA eleva la demanda de perfiles laborales híbridos

OCDE indica que el 84% de empleadores en América Latina invertirá en upskilling ante la brecha de habilidades.

 


El trabajo del futuro no se parecerá al de hoy.

La mayoría de empresas ya está redefiniendo qué significa ser “talento” en la era digital.


Hay una sensación de sensación compartida entre estudiantes, profesionales y empresas: el futuro laboral ya no es una promesa lejana, sino un cambio que está ocurriendo ahora mismo y que obliga a replantear cómo nos formamos, qué aprendemos y cómo nos adaptamos a lo inesperado.

El mercado laboral global está atravesando una transformación acelerada impulsada por la digitalización y la inteligencia artificial, que está redefiniendo el tipo de talento que buscan las organizaciones.

En este nuevo escenario, las empresas están priorizando perfiles híbridos capaces de integrar conocimientos técnicos, creativos y estratégicos, desplazando el modelo tradicional basado en una sola especialización.

Transformación laboral global.

De acuerdo con el Future of Jobs Report 2025, del World Economic Forum (WEF), el 86% de los empleadores prevé que la inteligencia artificial y el procesamiento de información transformarán sus negocios antes de 2030.

Al mismo tiempo, el organismo estima que el 39% de las habilidades actuales cambiarán o quedarán obsoletas en ese mismo periodo, lo que obliga a una actualización constante por parte de los profesionales.

Marisa Sarget Tarifa, Vicerrectora de Ordenación Académica y Profesorado de la institución académica española UDIT, explica:

“Las compañías buscan talento con visión global, pensamiento flexible y capacidad de moverse entre distintas áreas de un proyecto. Ya no basta con dominar una sola disciplina”.

Un perfil híbrido, en este contexto, combina competencias de distintos campos como tecnología, diseño, negocio o experiencia de usuario, e integra esos conocimientos para resolver problemas complejos.

Esta capacidad de adaptación se vuelve cada vez más relevante en entornos laborales colaborativos e interdisciplinarios, donde la innovación depende de la conexión entre ideas diversas. Sarget asegura:

“La alta demanda del uso de las nuevas tecnologías responde a varios factores. En primer lugar, la aceleración tecnológica, de la que ya hemos hablado. En segundo lugar, la innovación constante: las empresas buscan talento capaz de conectar ideas y generar propuestas que marquen la diferencia. Y, en tercer lugar, la transversalidad de los equipos de trabajo, donde la capacidad de comunicación entre perfiles diversos es clave para el éxito de cualquier proyecto”.

Habilidades del futuro.

Sin embargo, persiste una brecha relevante entre la formación académica tradicional y las habilidades que demanda el mercado laboral. En América Latina, la OCDE señala que el 84% de los empleadores planea invertir en capacitación interna (upskilling), lo que refleja que los sistemas educativos no siempre logran responder con la velocidad que exige la transformación productiva.

A esto se suma que, según ManpowerGroup, el 74% de las empresas tuvo dificultades para encontrar talento cualificado en 2025. Sostiene la directiva que:

“Más allá de los conocimientos técnicos, las organizaciones valoran cada vez más habilidades humanas como pensamiento analítico, resiliencia, liderazgo, comunicación efectiva y capacidad de aprendizaje continuo. Estas competencias permiten a los profesionales no solo acceder a un empleo, sino mantenerse relevantes en el tiempo”.

En este escenario, la formación híbrida aparece como una alternativa que amplía oportunidades laborales, reduce la vulnerabilidad ante cambios sectoriales y facilita la movilidad entre distintos roles, desde posiciones técnicas hasta estratégicas o de liderazgo.

También impulsa una mentalidad de aprendizaje continuo, cada vez más necesaria en economías en constante evolución.

Educación y brecha.

Las instituciones educativas enfrentan el reto de reducir la distancia entre el aula y la industria. Según el Workplace Learning Report 2025 de LinkedIn, el 63% de los empleadores identifica la falta de habilidades como la principal barrera para transformar sus negocios.

Esto ha llevado a reforzar la integración de proyectos prácticos, la colaboración con empresas y la actualización constante de los programas académicos.

En este contexto, la institución académica española UDIT ha incorporado un modelo de enseñanza basado en el aprendizaje por proyectos, la vinculación con el sector productivo y una perspectiva internacional.

La institución cuenta con más de 2,400 convenios con empresas y acuerdos con más de cien instituciones académicas en el mundo, lo que permite a los estudiantes acercarse a experiencia real desde etapas tempranas, aunque en un entorno académico en evolución constante.

En América Latina, y particularmente en países como México y Colombia, las carreras tradicionales no desaparecerán, pero sí atravesarán procesos de transformación. El WEF destaca que el reskilling y upskilling son prioridades para el 51% de las empresas en México y el 60% en Colombia.

Sin embargo, la región aún enfrenta el desafío regional de alinear la educación con la transformación productiva para generar empleos de mayor calidad, especialmente en áreas digitales avanzadas. Sargete anticipa:

“El futuro de la educación será más experiencial y conectado con problemas reales. Los estudiantes deberán aprender a tomar decisiones en contextos inciertos, colaborar con distintos actores y adaptarse rápidamente a los cambios”.

En este nuevo panorama laboral, el mensaje para estudiantes, familias y empresas es claro: la adaptabilidad se consolida como una de las competencias más importantes.

La combinación de conocimientos de distintas áreas, la experiencia práctica y una actitud constante de aprendizaje serán factores determinantes para mantenerse vigente en la economía del futuro.


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