Crecimiento infantil: nueva medición va más allá de talla y peso

El nuevo enfoque incorpora composición corporal y nutrición como factores clave para evaluar el desarrollo infantil de forma integral.

 


Más allá de la talla: ¿qué significa realmente que un niño crezca bien?

Expertos internacionales proponen un giro en la forma de evaluar la salud infantil.


El crecimiento de un niño no se mide solo en centímetros ni en kilos, sino en las oportunidades que tiene para desarrollarse plenamente. Sin embargo, esa idea, que parece evidente, ha carecido hasta ahora de una definición clara y compartida entre padres y profesionales de la salud, lo que dificulta identificar a tiempo problemas que pueden marcar la vida de millones de niños.

Esa fue una de las conclusiones centrales de la 13ª Conferencia Internacional sobre Nutrición y Crecimiento (N&G), celebrada en Praga, donde especialistas de todo el mundo analizaron los avances más recientes en nutrición pediátrica y discutieron nuevas herramientas para enfrentar la malnutrición infantil.

Nuevo enfoque crecimiento.

Durante el encuentro, Abbott presentó una definición desarrollada por un panel internacional de expertos en pediatría, nutrición y crecimiento, que introduce el concepto de “crecimiento de calidad”.

Este enfoque propone un cambio en la forma de entender el desarrollo infantil, al ir más allá de los indicadores tradicionales.

El grupo de especialistas, que incluyó profesionales de la salud de países latinoamericanos como México, Colombia y Perú, definió el crecimiento de calidad como un desarrollo proporcional, con una composición corporal adecuada desde la infancia hasta la edad adulta.

La propuesta desplaza el foco del tamaño hacia la manera en que los niños crecen de forma integral.

La Dra. Claudia Sánchez, directora médica del negocio de nutrición de Abbott en Colombia, comenta:

“Esperamos brindar mayor claridad tanto a padres como a profesionales de la salud. El crecimiento no se reduce solo al tamaño. Se trata de que los niños desarrollen una estructura ósea sólida, una musculatura saludable y que experimenten un progreso constante en altura y peso. Estas nuevas recomendaciones pueden ayudar a los padres a detectar problemas de manera temprana y que los niños con retraso en el crecimiento reciban la nutrición y los cuidados que necesitan”.

La infancia es una etapa de rápido crecimiento, pero las evaluaciones actuales siguen basándose principalmente en la estatura y el peso, indicadores que ya no ofrecen una visión completa de la salud infantil.

En este contexto, los expertos plantearon varios cambios clave en la evaluación del crecimiento:

Diferenciar entre calidad y cantidad del crecimiento, superando los indicadores tradicionales.

Evaluar la estatura junto con la composición corporal, en lugar de considerarla de forma aislada.

Priorizar las tendencias de crecimiento a lo largo del tiempo, más que mediciones puntuales.

Reconocer la nutrición como un factor central, muchas veces subestimado en los indicadores habituales.

Impacto social nutrición.

La evidencia presentada en N&G 2026 también muestra que mejorar la nutrición infantil tiene efectos que trascienden la salud de los niños y alcanzan a las familias y a la economía.

Según los datos expuestos, incorporar una solución nutricional oral al asesoramiento nutricional puede:

Aumentar la recuperación del retraso en el crecimiento en 10,1 puntos porcentuales

Reducir los episodios de enfermedad en un 13 %

Disminuir el ausentismo escolar en un 36 %

Reducir en un 50,1 % la pérdida de productividad de los cuidadores

Estos avances se traducen en una menor presión sobre los sistemas de salud, con una reducción de gastos sanitarios estimada en 22,7 millones de dólares, así como en un menor impacto económico en los hogares, con 19,4 millones de dólares menos en pérdida de ingresos. A largo plazo, también se asocian con mejores resultados sociales.

Adolescencia y crecimiento.

Aunque la primera infancia es crítica, los expertos subrayaron que la adolescencia representa una segunda ventana clave para intervenir en el crecimiento.

Un análisis de estudios en jóvenes de entre 10 y 18 años mostró que aquellos en riesgo nutricional que recibieron una solución nutricional oral presentaron mejoras en el peso, el índice de masa corporal, la masa muscular magra y un aumento modesto, pero significativo, en la estatura.

Estos hallazgos refuerzan la necesidad de mantener el acompañamiento nutricional durante la pubertad, una etapa en la que las demandas de crecimiento aumentan de forma considerable.

Un desafío persistente en América Latina.

A nivel global, la malnutrición afecta a una de cada tres personas. En América Latina, el problema adopta una doble carga: desnutrición y sobrepeso.

En la región, millones de niños siguen enfrentando retraso en el crecimiento y carencias nutricionales, mientras aumentan las tasas de sobrepeso y obesidad. Esta situación puede afectar el desarrollo físico y cognitivo, la función inmunitaria y los resultados de salud a largo plazo.

En Colombia, el panorama sigue siendo especialmente preocupante. Aproximadamente 560.000 niños menores de cinco años padecen retraso en el crecimiento, con una prevalencia nacional del 12,7 %, superior al promedio regional.

En 2024, el país registró 21.867 casos de morbilidad asociados a la desnutrición, un incremento del 7,19 % frente al año anterior.

En este contexto, los expertos coinciden en que redefinir cómo se mide y se aborda el crecimiento infantil puede ser un paso clave para mejorar no solo la salud de los niños, sino también el bienestar de las familias y el desarrollo de las sociedades.


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