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Energía y refrigeración: desafíos para los centros de datos de IA en Colombia

Los racks pasan de unos 10 kW a más de 50 kW y hasta 100 kW en algunos casos, lo que exige prever mayor capacidad desde la planificación.

 


Colombia busca ampliar su infraestructura digital para responder al crecimiento de la inteligencia artificial, en un escenario marcado por mayores exigencias de energía, refrigeración y capacidad de procesamiento.


Colombia cuenta con más de 20 centros de datos en operación, con una capacidad instalada proyectada y en servicio que supera los 100 MW. Aunque el país se posiciona como el tercer mercado más importante de la región andina y de Suramérica, todavía mantiene una brecha frente a Chile, que supera los 250 MW, y Brasil, que bordea los 900 MW.

El crecimiento de la nube y la inteligencia artificial está impulsando la expansión de la infraestructura digital en el país. Para avanzar hacia proyectos de mayor escala, Colombia necesita ampliar su capacidad eléctrica, adaptar los sistemas de refrigeración y desarrollar talento especializado.

La concentración de centros de datos.

Este escenario forma parte de una transformación regional que, según Luis Santamaría, líder del segmento de Cloud  Service Providers en Schneider Electric, representa: “una de las mayores expansiones de infraestructura digital de la historia”.

América Latina comienza a consolidarse como un destino estratégico para inversiones vinculadas con estas tecnologías.

Bogotá y sus alrededores concentran más del 70% de la potencia instalada de centros de datos del país. Municipios de la Sabana como Cota, Tenjo y Tocancipá reúnen buena parte de la infraestructura de mayor escala, favorecidos por la disponibilidad de terrenos, parques industriales y acceso a redes eléctricas de media y alta tensión. A esta concentración se suman nodos emergentes en Medellín y la Costa Caribe.

La capacidad de expansión de esta infraestructura será cada vez más relevante a medida que aumenten las cargas de inteligencia artificial, que son más variables, demandan mayores niveles de energía y requieren sistemas de refrigeración más exigentes.

También está cambiando la densidad de procesamiento. Mientras los racks tradicionales operaban alrededor de 10 kW, las nuevas instalaciones superan los 50 kW y, en algunos casos, alcanzan los 100 kW. Por eso, la planificación de los centros de datos debe contemplar desde el inicio la capacidad eléctrica, las necesidades de refrigeración y las posibilidades de crecimiento.

Los retos de energía y refrigeración.

Uno de los principales desafíos está en desarrollar una infraestructura eléctrica capaz de soportar estas mayores densidades de procesamiento. El reto no se limita a la generación de energía, sino que también comprende la transmisión y la distribución eléctrica.

“Los retos principalmente los vemos en el tema energético, no solo desde el punto de vista de generación, sino también en transmisión y distribución eléctrica”, señala Santamaría.

A las exigencias energéticas se suma la necesidad de formar especialistas que puedan diseñar y operar estas nuevas arquitecturas. La brecha de talento especializado constituye otro de los desafíos para el desarrollo de la infraestructura digital en la región.

La refrigeración también debe adaptarse a las nuevas cargas. Los sistemas líquidos tendrán un papel cada vez más relevante en las operaciones de inteligencia artificial, aunque su incorporación dependerá de las características y las proyecciones de cada centro de datos.

Planificación para la IA.

La preparación de nuevos proyectos requiere integrar desde el diseño la energía, la refrigeración y la infraestructura tecnológica, de modo que ninguno de estos componentes limite la expansión posterior.

La eficiencia también adquiere importancia en este proceso. Para Santamaría:

“La única forma de que la inteligencia artificial escale de manera sostenible es construyendo una infraestructura cada vez más eficiente. La sostenibilidad ya dejó de ser un complemento y hoy es un requisito de diseño”.

Para Colombia, el desafío consiste en combinar su ubicación estratégica, la demanda interna y la disponibilidad de parques industriales con un suministro energético suficiente y confiable, tecnologías de refrigeración adaptables y personal especializado.

Se proyecta que los ingresos del mercado colombiano de centros de datos superen los US$450 millones hacia el final de la década. La evolución del sector dependerá no solo de la construcción de nuevas instalaciones, sino también de la capacidad de desarrollar infraestructura que responda a las exigencias de la economía digital y al crecimiento de la inteligencia artificial.


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