Colombia apuesta por un BPO más técnico y con más empleo en 2026

¿Qué hay detrás de los 750.000 empleos que hoy sostiene el BPO en Colombia?
El sector que transformó los servicios empresariales ahora enfrenta una nueva etapa de crecimiento, competencia y especialización.
El trabajo humano de miles de jóvenes, profesionales bilingües y equipos tecnológicos sostiene silenciosamente a uno de los motores económicos más dinámicos de la economía colombiana. Detrás de cada llamada, análisis de datos o solución digital, el Business Process Outsourcing (BPO) consolida su papel como un sector clave que no solo genera ingresos, sino oportunidades laborales y desarrollo en todo el país.
Colombia se mantiene como uno de los principales destinos de tercerización en América Latina, en medio de un entorno regional cada vez más competitivo y de una transformación acelerada de los servicios empresariales.
El respaldo de su talento humano, la infraestructura disponible y su ubicación estratégica han permitido que el país siga siendo atractivo para operaciones nearshore y offshore dirigidas, principalmente, a Estados Unidos y Europa.
Según cifras de ProColombia, el mercado colombiano de BPO alcanzó ingresos cercanos a los US$2.951 millones, posicionándose como el tercer mercado más grande de la región, después de Brasil y México. Este desempeño confirma la relevancia económica del sector y su capacidad para atraer inversión extranjera.
Empleo que impulsa regiones.

El impacto también se refleja en el empleo masivo. Actualmente, el BPO genera más de 750.000 puestos de trabajo directos e indirectos, con una fuerte presencia en ciudades como Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla.
En varios territorios, se ha convertido en uno de los principales motores de empleabilidad formal, especialmente para población joven y perfiles con dominio de otros idiomas.
Mirada empresarial al futuro.
Desde la visión empresarial, las condiciones del país siguen favoreciendo el crecimiento del sector. De acuerdo con Marcello Faticoni, Group CFO de Grupo Covisian, los factores clave están relacionados con la estabilidad económica y el entorno laboral:
“Que el país mantiene condiciones favorables para el crecimiento, particularmente por el nivel de precios del mercado laboral, la estabilidad de la inflación y una demanda interna sólida, lo que incentiva la llegada de capital extranjero y la expansión de los negocios nearshore y offshore.”
El directivo agregó:
“En 2025, la operación en Colombia se mantuvo sustancialmente estable y de cara a 2026, nuestras expectativas apuntan a un crecimiento sostenido de alrededor del 3%, así como a una reducción adicional de la inflación, que estimamos en aproximadamente 3,5%, frente al 5,5% registrado en 2025.”
Servicios más especializados.
Uno de los cambios estructurales más relevantes del sector ha sido la ampliación de su portafolio. El BPO ha dejado de centrarse exclusivamente en servicios tradicionales para incorporar soluciones tecnológicas apoyadas en inteligencia artificial y servicios especializados de KPO.
Esta evolución, que se ha consolidado en los últimos años, se perfila como una tendencia dominante hacia 2026, impulsada por la relación precio-calidad y por la posición estratégica del país frente a los mercados norteamericano y europeo. Faticoni afirma:
“La tendencia en Colombia y en Latinoamérica es clara: el BPO ya no se limita a servicios tradicionales. Hoy hablamos de operaciones más técnicas y especializadas, lo que implica inversiones constantes para mantener los niveles de calidad que exige el mercado”.
Este crecimiento sostenido, fortalecido por las operaciones offshore y nearshore, también implica un aumento en la demanda de talento. Se prevé un mayor número de empleados tanto en los servicios BPO clásicos como en las nuevas áreas, especialmente en tecnologías de la información.
Este escenario incrementará la competencia laboral por perfiles especializados y obligará a las empresas a prestar mayor atención a los salarios y a las estrategias de retención de talento.
Aunque Colombia conserva una posición sólida en la región, el panorama de competencia regional se intensifica. Países como Perú y otros destinos emergentes buscan ganar participación en la prestación de servicios offshore y nearshore en español, lo que plantea el desafío de mantener la competitividad en costos, calidad y disponibilidad de talento. El directo concluye sosteniendo:
“El crecimiento del sector, además, exige un equilibrio entre expansión, salarios competitivos y formación continua, para evitar cuellos de botella en la disponibilidad de perfiles especializados”.
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